Por: José Manuel Herrera Brito

La Seguridad Nacional como concepto ha estado presente, desde el principio de la vida de los Estados, y aunque muchos no comprendan su verdadero alcance y significado, lo confundan con defensa nacional y piensen que su único responsable es la Fuerza Pública, apartando a la ciudadanía, elemento vital en este proceso; debemos decirles que por Seguridad Nacional se entiende por Seguridad Nacional la condición indispensable para garantizar la integridad y la soberanía nacional, libre de amenazas al Estado, en busca de construir una paz duradera y fructífera; también, como la acción del Estado encaminada a proteger la libertad y el bienestar de los ciudadanos, a garantizar la defensa del país, sus principios y valores constitucionales y legales, así como a contribuir junto con los socios y aliados a la seguridad internacional en cumplimiento de los compromisos adquiridos.

Entraña unidad de acción, anticipación, prevención, eficiencia, sostenibilidad en el uso de los recursos, resiliencia, capacidad de resistencia y recuperación; lo que nos indica que las sociedades que se hacen responsables de su seguridad son sociedades más libres. En cuanto componente fundamental para defender los valores constitucionales y alcanzar los ideales de justicia, prosperidad y progreso, la seguridad, valor fundante por antonomasia, es pilar de conservación, estabilidad y continuidad del Estado, de la vida y del bienestar de sus ciudadanos.

Este concepto ha evolucionado articulado con los cambios globales, a efecto de hacer frente a los crecientes retos que presentan los avatares del mundo de hoy, encontrado en un proceso de cambio permanente y continuo, debido a factores como la evolución constante de los centros de poder, nuevas potencias en ascenso, consolidación de nuevos actores internacionales, mayor capacidad de influencia adquirida por parte de los individuos, cambios demográficos, mayor competencia por los recursos energéticos, hídricos, alimenticios y económicos, así como el papel de las tecnologías en la sociedad del conocimiento y la mayor interdependencia económica, política y jurídica.

Además de los riesgos y amenazas de siempre, innumerables son los nuevos que toca enfrentar, tales como los conflictos armados, los de naturaleza transnacional que se retroalimentan y que en su interactuación potencian su peligrosidad y la vulnerabilidad del entorno. Se adicionan otros elementos como es su impacto transversal en distintas estructuras y actores del Estado y de la sociedad, la difícil identificación de su origen y la ausencia de un centro de gravedad único, donde protagonistas son entre otros, terrorismo internacional, proliferación de armas de destrucción masiva, crimen organizado, ciberataques y espionaje.

El concepto de seguridad hoy es más amplio y dinámico, así tiene que ser, ya que interesa en manera relevante, copar todos y cada uno de los ámbitos concernientes a la seguridad del Estado y de la ciudadanía, variables que según las muy rápidas evoluciones del entorno estratégico abarcan desde la defensa del territorio a la estabilidad económica, financiera y la protección de las infraestructuras críticas. saramara7@gmail.com

Entraña unidad de acción, anticipación, prevención, eficiencia, sostenibilidad en el uso de los recursos, resiliencia, capacidad de resistencia y recuperación; lo que nos indica que las sociedades que se hacen responsables de su seguridad son sociedades más libres. En cuanto componente fundamental para defender los valores constitucionales y alcanzar los ideales de justicia, prosperidad y progreso, la seguridad, valor fundante por antonomasia, es pilar de conservación, estabilidad y continuidad del Estado, de la vida y del bienestar de sus ciudadanos.

Este concepto ha evolucionado articulado con los cambios globales, a efecto de hacer frente a los crecientes retos que presentan los avatares del mundo de hoy, encontrado en un proceso de cambio permanente y continuo, debido a factores como la evolución constante de los centros de poder, nuevas potencias en ascenso, consolidación de nuevos actores internacionales, mayor capacidad de influencia adquirida por parte de los individuos, cambios demográficos, mayor competencia por los recursos energéticos, hídricos, alimenticios y económicos, así como el papel de las tecnologías en la sociedad del conocimiento y la mayor interdependencia económica, política y jurídica.

Además de los riesgos y amenazas de siempre, innumerables son los nuevos que toca enfrentar, tales como los conflictos armados, los de naturaleza transnacional que se retroalimentan y que en su interactuación potencian su peligrosidad y la vulnerabilidad del entorno. Se adicionan otros elementos como es su impacto transversal en distintas estructuras y actores del Estado y de la sociedad, la difícil identificación de su origen y la ausencia de un centro de gravedad único, donde protagonistas son entre otros, terrorismo internacional, proliferación de armas de destrucción masiva, crimen organizado, ciberataques y espionaje.

El concepto de seguridad hoy es más amplio y dinámico, así tiene que ser, ya que interesa en manera relevante, copar todos y cada uno de los ámbitos concernientes a la seguridad del Estado y de la ciudadanía, variables que según las muy rápidas evoluciones del entorno estratégico abarcan desde la defensa del territorio a la estabilidad económica, financiera y la protección de las infraestructuras críticas. saramara7@gmail.com

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