Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

Un propósito consiste en la intención o ánimo por el que se realiza o deja de realizar una acción. El objetivo que se pretende alcanzar e indica la finalidad o meta de una acción u objeto. Habitualmente, se refiere a los compromisos que llevan a mejorar y señalan la intención y decisión voluntaria de corregir errores o defectos.  Igualmente, está asociado a temas de Ética y Moral como forma de mejorar y de promover el desarrollo; de ahí que para que ciertos sean necesitamos hacerlo nosotros, asumir nuestro papel y poder como ciudadanos para provocar esos cambios que siempre exigimos y no logramos consolidar. Como región debemos definir propósitos, una dirección hacia la cual ir unidos sin fisuras para modificarnos como sociedad para vivir mejor, el cual debe ser sencillo, claro y concreto, para utilizar y darnos sentido con urgencia en la irresolución que padecemos. 

Es ponernos de acuerdo, acudir a la confianza institucional y la de todos, involucrarnos comunitariamente, darle significado a toda pertinencia, en la verdad que por sí sola nada se resolverá, por lo que toca ayudarnos con la participación política, propender porque se modifiquen malas prácticas y vicios, obligarnos a seguir presentes y al tanto de las decisiones en los recursos públicos y a las acciones de las autoridades. opinando con seso y sin enfrentamientos baladíes.

Interesa definitivamente ponernos de acuerdo en propósitos visibles del corto al largo plazo, focalizarnos en objetivos que nos brinden la integridad social que cada día más se diluye. Es coadyuvar a la solución de las crisis, empezar a juntarnos en torno a procesos de restauración en el que pesen los puntos en los que estamos de acuerdo y no lo que nos divide. En una sociedad débil, sin propósitos, las decisiones se toman con base en los intereses de grupos de poder; razón por la que nuestro papel como ciudadanos es hacer valer el peso específico que tenemos para hacer realidad las motivaciones políticas y económicas que requerimos; por lo que obligados estamos a articularnos y agruparnos para avanzar en acuerdos concretos, sin falsas expectativas, ni verdades a medias, desventajas, inequidades ni desigualdades que afectan y distraen unidad y sentido de pertenencia a lo que nos debemos para sostener el tejido social y no se deteriore ni pauperice frente a los múltiples retos que superar debemos, si realmente queremos potenciarnos como sociedad.

Imperante es entonces participar civil, activa y decididamente como conglomerado, lo que debe ser un acto de expresión materializado en acciones concretas, verdaderas, reales, bien y mejor definidas, que nos unan a futuro en beneficio colectivo. rubenceballos56@gmail.com *Jurista

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