Ruben Darío Ceballos Mendoza - jurista

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

Cumple nuestra ciudad 500 años de fundación, fecha esta que debe servirnos y en lo que seguro estoy estamos de acuerdo los samarios todos, para a partir de la cual visionar lo que seremos de cara al porvenir; más hoy,  que los adelantos integrales, estructurales e infraestructurales avanzan en las urbes del mundo con pasmosa vertiginosidad, lo que nos dice que no podemos darnos el lujo bajo ningún punto de vista ni circunstancia alguna de seguir anclados a la vera del camino rumiando negligencias, desidias, ineficacias e  incompetencias, entre otras situaciones de orden adverso que en cinco siglos han reinado en nuestra amada ciudad, colmándonos de atrasos que evidentes son en afirmación y contexto de certeza, realidad y verdad.

Se impone para la ciudad ponernos claros, ser prospectivos, estratégicos, jalonar todos hacia una misma dirección, definir los derroteros mejores que nos permitan avances y nunca estancamientos ni retrocesos, acudir al sentimiento de pertenencia, civismo, cultura ciudadana, participación activa, Modernizarnos en parámetros que consulten tanto al principio de realidad, como a nuestras propias y prioritarias necesidades. Adentrarnos definitivamente en realizaciones de primer nivel en cuanto administración, gestión y gerencia públicas. Sabernos que existe un primer mundo al que debemos y tenemos que ponernos como meta pertenecer.

Entender y comprender que las ciudades del mañana deben y tienen que ser urbes visionarias en las que priorizadas estén sostenibilidad, tecnología y desde luego que la alta y ojalá muy alta calidad de vida para sus pobladores, lo que indica en manera afanosa la búsqueda y procura sin imprevisiones, imprecisiones ni improvisaciones de las soluciones que innovadoras sean a gigantes desafíos como son la contaminación, la falta de adecuadas infraestructuras, espacio público, consumo de recursos y demás otros generales y particulares aspectos inherentes a tales desarrollos, lo que llevarnos debe a instalarnos en caracterizaciones en las que prime lo ecológico, digital, la incorporación de energías renovables, sistemas inteligentes de gestión de residuos y electricidad, así como edificios sostenibles y espacios verdes.

Atender en manera urgente como características clave si queremos una ciudad instalada en el futuro, soportarnos como corresponde en lo pertinente a todo cuanto refiere sostenibilidad, autosuficiencia, independencia energética, uso eficiente de los recursos y enfocarnos en la economía circular. Inteligencia, conectividad, tecnología, servicios públicos automatizados, gestión de tráfico inteligente, transporte público eficiente y uso de nuevas tecnologías para mejorar la vida urbana. Eficiencia Energética, implementación de soluciones para reducir el consumo de energía y maximizar la eficiencia en todos los ámbitos del territorio. Movilidad Sostenible, con un transporte público eficiente en lo que cabida tengan bicicletas, espacios peatonales, integración de vehículos autónomos y sistemas de aparcamiento inteligente. Espacios verdes y saludables, en el entendido cierto que la integración de la naturaleza en el entorno urbano es crucial, con parques, jardines verticales y edificios con diseño bioclimático. Mejorar la calidad de vida, en el saber que, objetivo principal e importante es maximizar el bienestar de los ciudadanos creando entornos habitables, accesibles y seguros. 

Es en esencia incorporar las señaladas características y en consecuencia implementar tecnologías avanzadas en su infraestructura y servicios, explorar modelos urbanos innovadores y sostenibles, lo mismo que avanzar de contera en políticas de desarrollo en tales aspectos, particularmente por cuanto la tecnología, hecho más que cierto y palpable, está diseñando el futuro urbano, revolucionando la gestión de recursos, la movilidad y la seguridad en las ciudades, permitiendo decisiones más eficientes y sostenibles, lo que como resultado traduce que el pulso de las ciudades modernas es cada vez más rápido y obliga por ende la necesidad inaplazable de gestionar los recursos de manera inteligente y sostenible, lo que demanda, dado el aumento poblacional, cambios sustanciales en la forma y manera en que se piensan, construyen y reconstruyen las ciudades, siendo aquí donde la tecnología de vanguardia surgen como la clave para acceder a un futuro urbano más eficiente y habitable.

Tenemos sí o sí que aspirar definitivamente a ser una ciudad inteligentes, para lo que interesa e importa comenzar a gestarnos aprovechando los recursos tecnológicos para el desarrollo de un nuevo ecosistema innovador de soluciones que nos cubran amplios ámbitos de la nuestra vida urbana y propia infraestructura, que nos facilite un uso cada vez más eficiente de los recursos y una gestión más inteligente, en vía a consolidar como resultado una Santa Marta más eficiente, sostenible y orientada al bienestar de sus pobladores.

Inaplazable interconectar la infraestructura urbana generando un flujo constante de datos cruciales sobre energía, presión hídrica, niveles de agua, movilidad urbana, calidad ambiental y otras variables, que nos permitan avanzar sobre la base de la toma de decisiones informadas y estratégicas, en lo que ayudan soluciones que integran dispositivos en campo, conectividad, plataformas seguras y servicios profesionales para lograr una gestión inteligente de datos y recursos orientada a un desarrollo más eficiente y sostenible.

Igualmente entender que una ciudad inteligente, como las requiere y reclama el mundo de hoy, más cuando es el turismo parte esencial de su vida misma, es una ciudad que se comunica y debe decir lo que está pasando en su centro existencial, manera esta desde la cual bien y mejor podemos anticipar lo que va a ocurrir y aplicar en consecuencia soluciones o políticas que brinden más calidad de vida a los ciudadanos y comunidad en general.

Todo ello así consignado para una ciudad inteligente, precisa de ejes, de pilares sobre los cuales soportar una adecuada transformación urbana con tecnología, misma que debe manifestarse aplicándolas en sus áreas mayormente críticas para su vital desarrollo, lo que demanda una gestión Inteligente de Recursos Energéticos, en la que incorporada esté la medición de energía inteligente y su administración remota, la optimización del consumo al monitorear el impacto de las fuentes de energía permitiendo una reducción significativa de costos operativos y promoviendo un impacto ambiental más favorable, así como la telegestión del alumbrado público.

De la misma manera, optar por la eficiencia en la gestión de recursos hídricos, que garantiza un suministro de agua adecuado, especialmente en zonas de baja presión y por cuanto los sistemas de monitoreo y alarmas aseguran el recurso hídrico para consumo y riego, al tiempo que configura el riego inteligente y el monitoreo cloacal y pluvial para responder a un funcionamiento óptimo y transformar las ciudades en entornos más seguros y resilientes frente a fenómenos de orden climático, cada vez mas frecuentes y devastadores.

Otro aspecto de suyo importante a tenerse en cuenta en este derrotero que debemos perseguir en consolidación de ciudad inteligente, es la movilidad y seguridad urbana que deben potenciarse con las mejores soluciones y entrar en cauces directos respecto de la combinación de telemetría, analítica de datos e inteligencia artificial que facilitan y  permiten conocer en tiempo real la ubicación de agentes y vehículos, la detección de patrones, la predicción de incidentes y la toma de decisiones bien y suficientemente informadas. 

*Jurista. Especializado en Derecho Penal. Derecho Laboral. Docente Universitario. Conferencista. Columnista

Loading

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
1
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *