Por: José Manuel Herrera Villa*

E.Mail.: jomahevi@gmail.com

A pesar de lo acontecido a nivel planetario, importa seguir adelante, aprender en el camino que siempre hay y habrá elementos para convertir crisis en oportunidad. Las situaciones, que nacen de inestabilidades inadecuadamente administradas, reconfirman por qué se necesitan planes de gestión de crisis alineados a la continuidad de las operaciones. Se dan las inestabilidades como incidentes o crisis. Lo primero, relacionado con las interrupciones operativas que normalmente nacen de un accidente o desastre natural: lo segundo, surge de un manejo inadecuado de los incidentes que amenazan la organización.  

Las crisis surgen en cualquier lugar, momento y por diversas razones. Impactan, son disruptivas, interrumpen las operaciones, dañan la imagen y la reputación de la organización; con posibles impactos catastróficos en lo relacionado con marcas, personas y resultado final, entre otros; lo que nos indica que las organizaciones no deberían adoptar una posición de resiliencia a las crisis porque eso significa volver a donde se estaba, sino que deben esforzarse por ser nada frágiles y tratar de salir de la crisis mejor que antes. Cuando se realizan esfuerzos para solucionar una crisis, lo que se obtiene es un gran aprendizaje de la experiencia, se vuelve más fuerte y se responderá mejor la próxima vez. Es un proceso de surgir fortalecido de una crisis y para eso se necesitan al menos cinco elementos, como son preparar a sus equipos para que estén listos cuando ocurra una crisis; asegurar que la información de los hechos sea rigurosa, objetiva y rápida; facilitar y fomentar la colaboración entre los equipos; comunicarse con los grupos de interés de manera auténtica con los valores de su marca; y, aprender de los errores y actuar en función de esos aprendizajes.

Imperativo todo lo cual si se quiere emerger con más fortaleza. Superadas las crisis, cualquier organización puede sentirse tentada a dejar atrás toda la experiencia y no pensar en ello nunca más, lo que es craso error; razón por lo que es vital aprender sobre aspectos tales como saber las causas fundamentales, preguntarse qué desencadenó la crisis y qué hacer diferente para evitar que vuelva a suceder; y, cómo responder de manera más eficaz en el futuro y preguntarse, qué aprendimos sobre nuestros planes de crisis y cómo mejorarlos ante la posibilidad de un próximo evento.

La respuesta eficaz a una crisis se verá reflejada en la solidez financiera de la organización. Hoy ninguna organización es inmune a las crisis y la pregunta no es si ocurrirá uno, sino cuándo; por lo tanto, tiene sentido, y es un buen negocio, estar listo y equipado para emerger más fuerte.

La capacidad de una organización para aprender de una crisis se reduce a su liderazgo, atender los comportamientos en todos los niveles, empoderar a los empleados para aprender lecciones. Trátese de crisis corporativas o de bienestar personal, claro es la importancia de reconocer, enfrentar y abordar los problemas reales. Incluso si parecen pequeños, se impone abordarlos, ya que permite que la organización ejercite sus músculos para estar en mejor forma cuando surja una prueba importante. Los incidentes pequeños anuncian crisis, debiéndose tomar medidas correctivas adecuadas y oportunas.

 *Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral.   

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