Francisco Javier Vásquez Asencio

Por: Francisco Vásquez Atencio*

Se define coincidir con estar una persona de acuerdo con otra u otras; encontrarse con otra u otras en un lugar determinado; más no es necesariamente estar de acuerdo en todo, sino en lo que nos permite vivir en paz y con tranquilidad. Exhortar lo cual debe ser el principal propósito ciudadano, tras un compromiso general para integrarnos de una vez por todas, ya que nuestras opiniones de poco servirán, si no se acompañan de acciones y medidas que puedan adelantarse.

Es actuar y establecer una posición respecto de lo valioso e importante. Alzar la voz puede aumentar la participación de todos en la vida pública del país, pero tiene que ir acompañada de ideas y posibles soluciones. Es pasar de la protesta insustancial a la propuesta y a la acción participativa sustancial.

Estar informados sobre lo que nos ocurre es una de las formas para prevenir situaciones que puedan afectar el buen y bien vivir, lo que deberá acompañarse de comportamientos que, repetidos por consenso, cambien el entorno en el que interactuamos. Nada se queda quieto, lo que impone la búsqueda de resultados distintos, así como aportar opciones de encuentro, en la realidad que la base de una organización social eficiente es el respeto, no es aceptar porque sí los puntos de vista de los otros, sino convencernos que hay muchas formas de pensamiento y eso es precisamente lo que enriquece a las sociedades, pues lo diverso impulsa.

El respeto cohesiona a las comunidades y permite que sus decisiones antepongan siempre el bien común en beneficio de todos, de igual manera que a quienes deciden en libertad no participar. Buscar que quien no estuvo de acuerdo o piensa diferente se vea incorporado de la misma forma que la mayoría que tomó la decisión. Así nadie se queda fuera por su forma de pensar o de actuar dentro de lo reglado para gozar de derechos y cumplir las obligaciones. Respeto es tolerancia, apertura, disposición de abrirnos a posibilidades para lograr crecer con éxito. Lo uno más la flexibilidad para adaptarse a nuevas realidades y adecuar la convivencia a cambios que no generen desconfianza ni adelgacen el consenso de ir tras objetivos comunes, soportados en la familia como primer núcleo de nuestro desarrollo, la amistad red de apoyo de todo tipo y trabajo fuente de ingreso para educación, salud, diversión y progreso.

Siempre habrá más puntos en común que diferencias. La mayoría compartimos identidades, música, folclor, amor por los símbolos patrios, fe, religiosidad, deporte, así como muchos otros valores que se extienden a diversos temas y decisiones que tienen gran impacto en nuestras vidas; de ahí que nuestra fortaleza como sociedad debe residir en la oportunidad de cambiar de pensamiento para que surjan nuevas ideas, al tiempo de sumar voluntades y trabajar en los propósitos que sirven para obtener los anhelos que sabemos cuáles son, nos son comunes y por ende debemos y tenemos que hacerlos posibles y probables.


*Administrador de Empresas. Especializado en Recursos Humanos. Especializado y Magister en Gerencia Social. francisco.vasquez.atencio75@gmail.com @franvasquez06

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.