Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

E.Mail.: saulherrera.h@gmail.com

Estamos viviendo momentos impensados, en los que confluyen el aislamiento social y la incertidumbre, lo que propone desde la sensatez aprovechar el tiempo al máximo para extraer las más de las enseñanzas de esta anormal experiencia. Esta emergencia sanitaria, que incidió negativamente en lo económico, lo social y lo ambiental, nos convirtió en seres inmensamente vulnerables en todos los niveles (cultural o socioeconómico), de ahí que debamos ser individualmente responsables, con lo que de paso aportamos al cuidado colectivo, lo que paliará en alguna medida los muchos escándalos de corrupción surgidos durante la pandemia, acciones de suyo inhumanas y por ende censurables, ante lo aberrante, abominable e injustificable de aprovecharse del dolor y la angustia ajenas.

Han sido por algunos, comportamientos equiparables al modus operandi de las mafias, que afortunadamente encontró eco en las denuncias hechas en las redes sociales, pero que no han sido lo suficientemente efectivas, al no estar surtidas ante las instancias judiciales pertinentes. Se ha irrespetado y minimizado abiertamente el dolor de los otros para obtener utilidades actuando por encima de la ley y de los demás. Definitivamente la cultura de la infracción pareciera enquistada en la conciencia de quienes piensan que quien hace lo correcto es visto como un desadaptado.

Otros se valen de ficticias condiciones de discapacidad para igualmente sacar provecho en clara demostración de su pobre escala de valores. Conducta esta como muchas más en las que quien a ellas acude se considera vencedor. Obliga estos aspectos al autoexamen, a reconstruirnos, a restaurarnos como personas, como ciudadanos y seguir valorando en mayor proporción la compañía familiar, al tiempo de servir lo cual para darnos exacta cuenta del innumerable conjunto de cosas que poseemos y no necesitamos.

Invitados estamos a preocuparnos de maneta manifiesta por ofrecer una visión integrada de las prácticas humanas que confirmen vínculos indisolubles con la sociedad a la que pertenecemos, que tengamos sólidas propuestas con enfoques críticos desde donde posible sea abordar desarrollo, crecimiento, progreso e   integral prosperidad. es poner atención sobre todos los aspectos atinentes de manera directa con lo personal y las estructuras sociales, a efecto de entrar a reforzar constructos mejores para todos, con el claro objetivo y propósito de avanzar en la procura de resolver las situaciones adversas que sobre todos pesan, sobre la base de las propias experiencia y conocimientos acumulados, a fin de posibilitar dinámicas flexibles que enriquezcan la reflexión sobre ser mejores cada vez y cada día más en compendio de integración, comunicación, acción, cambio y transformación social.

Requerimos reconstruirnos y restaurarnos en las perspectivas mejores de la honestidad, la ética, la convivencia, las buenas costumbres y la moral, lo que implica como tarea principal e ineludible en beneficio particular y general …  revisarnos, reformarnos y rehacernos nosotros mismos. *Abogado, Especializado en Gestión Pública

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