SAÚL ALFONSO HERRERA HENRÍQUEZ- abogado. Magister en Derecho Público. 

Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

Cambios estructurales serán sin duda los que nos sacarán a flote. Presentamos tasas de crecimiento económico que deberían ser mejores en términos de empleo y acceso a los mínimos de bienestar considerados en el país y el resto del mundo; y, no hablamos aquí de ninguna clase de coyuntura, sino de una estructura, que ha sido el no crecimiento de nuestra economía, lo que debe dejar de ser una constante. 

No más ir de crisis en crisis, de tener una población en transición permanente a todo y a nada, sino ser capaces de afinar la mirada y focalizar nuestros empeños en favor de una economía sustentable y sostenible, en condiciones de apoyar la expansión del mercado laboral e impulsar políticas en favor de los más vulnerables. Ser punto de inicio imprescindible para reflexionar sobre el presente, el mañana y debatir a fondo sobre la conveniencia y posibilidad de un cambio de rumbo, sobre un  renovado curso de nuestro desarrollo que nos permita crecer y redistribuir ingresos, accesos y capacidades.

Importante y urgente tener la disposición y la voluntad de revisar, con hondura y seriedad, nuestros planes, proyectos y programas en todo sentido, áreas y niveles, para desde allí, formular estrategias y políticas alternativas para una recuperación económica sostenible y unas formas de gobernanza que den lugar a un orden democrático durable y por demás incluyente. Tenemos que caminar mancomunadamente hacia una sólida construcción que adiciones fuerzas, esfuerzos y voluntades, con el claro destino de propiciar mutaciones primordiales en nuestra economía, acosada por múltiples reclamos, siempre listos para tornarse un gran reclamo social; en lo que ayudará un amplio acuerdo político y democrático que debe ser eje y soporte, además de una gran agenda para despegar definitivamente, toda vez que sin plataformas de inicio difícilmente podremos lograr, como sociedad y como Distrito, inscribirnos en las corrientes de los cambios estructurales de nuevo signo que los globalistas buscan definir e instrumentar frente a un mundo de y con revulsivos vertiginosos.

Seguro estoy que nuestras administraciones se darán a la tarea de demostrar con hechos, una muy creíble voluntad unificadora de defensa de la democracia, en el entendido que  ningún gobierno podrá sostenerse legítimamente si no es capaz de crear las condiciones mínimas para un crecimiento compatible con una progresiva equidad y horizontes de igualdad social, otero desde el que sin duda alguna será viable y por demás creíble el rechazo a cualquier forma de violencia como método de gobierno y forma de apropiación de los frutos del crecimiento. 

De otra parte y en este itinerario de proyección deben determinar dichas administraciones, ir frontalmente contra los grupos criminales de distinta naturaleza, origen y propósito, los cuales deben y tienen que desmantelarse con acciones claras y prontas apegadas a la legalidad y comprometidas con la justicia, ya que solamente así obtendrán mayor legitimidad y credibilidad tanto los gobiernos y sus fuerzas, como toda unidad territorial cuya reforma implica voluntad política y convicciones democráticas; prácticas de recuperación democrática y cívica que tendrán que orientarse a construir una democracia social para proteger a los ciudadanos.

Interesa sobremanera tomar conciencia municipal y departamental respecto de la necesidad urgente de impulsar grandes acuerdos de renovación e inclusión con proyectos que marquen los senderos mejores respecto de ideas de desarrollo como cambio, emergencia social y colectiva, contenidas de bienestar y progreso material, como el que empieza a recuperarse en nuestra ciudad. Es cambiar de paradigma, reconstruirnos, reestructurarnos, apostarle a una política de inclusión de las demandas sociales, gobernanza democrática y modulación del ciclo económico. Es el desarrollo como discurso de ofensiva de una sociedad, que, como la nuestra, debe emerger, verse y entenderse como unas unidades territoriales vanguardista.

 * Abogado. Analista. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público.

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