Melanio ZUÑIGA HERNANDEZ

Por: Melanio Zúñiga Hernández

Prevé la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que la economía colombiana crezca un 6,1 % en 2022 y un 2,1 % en 2023, impulsada por el consumo privado y la recuperación gradual del empleo; pues a pesar de la ralentización el crecimiento se mantendrá sólido porque las exportaciones de aceite y minerales «se beneficiarán de los altos precios globales, al menos temporalmente», lo que permitirá apoyar la inversión en esos sectores.

La OCDE destaca que a pesar de que los precios de las materias primas han mejorado «las condiciones de comercio» que apoyan los resultados fiscales en un contexto en el que hay una demanda externa creciente, sin embargo, alertó que la inflación ha estado «muy por encima del objetivo» por cuenta, principalmente del aumento de los precios de los alimentos y la energía, que han afectado especialmente a los hogares de bajos ingresos.

El último reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) refieren que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) interanual llegó al 9,07 %, es decir 5,77 puntos porcentuales mayor que la reportada en el mismo periodo del año anterior; sin embargo, hay que tener en cuenta la existencia de dilemas básicos que describen lo que es necesario planificar para no incurrir en los problemas económicos más frecuentes de la economía colombiana.

Esto porque la política fiscal de apoyo a los hogares vulnerables debe mantenerse durante este año, a pesar de la afectación de factores adversos como la alta inflación, el desempleo, la agudización de la pobreza y la devaluación del peso frente al dólar, con súbito crecimiento en la última semana; convirtiéndose en factor determinante que justifica las expectativas del aumento de un recaudo de impuestos más que ambiciosa; que si bien se honran las propuestas de campaña del electo presidente, estaría centrada en los más ricos y en poner a pagar a las personas naturales que, teniendo ingresos suficientes, se hacen los de la vista gorda.

A decir del mismo presidente Petro en entrevistas del fin de semana en la revista cambio, la reforma tributaria ya es un hecho, y se espera que esta se apruebe durante la primera parte del mandato, en el entendido que se trata de uno de los proyectos prioritarios del nuevo gobierno; quien asegura que ya tienen unos lineamientos claros sobre cómo debe aplicarse y quiénes deben ser los destinatarios de los nuevos impuestos que se derivarán de esta iniciativa.

De hecho, advirtió el presidente que es una reforma que no da espera y que, por lo mimo, es prioritaria para el bloque político que está conformando y que bautizó “Gran Acuerdo Nacional”, priorizando la inversión en educación pública, en cero hambre y cero corrupción; a partir de lo cual la sociedad colombiana podrá prosperar y en esa medida crecer y ser más grande las empresas, las fortunas, la riqueza individual.

A pesar de ser claro y especifico el presidente sobre la nueva reforma tributaria que se plantea, surgen inquietudes al interior de sectores económicos, medios de comunicación, generalmente adversos, y en los mismos ciudadanos de a pie, a los que estos les venden la idea que serán los más afectados con la reforma en ciernes; reforma que difiere diametralmente de la propuesta del “viejito” de disminución del IVA en nueve puntos a cambio de un impuesto generalizado del consumo, escenario en el que todos las personas terminarían afectadas y pagando ese tributo.

Entre tanto, se plantea que una de las grandes apuestas de esta reforma tributaria, además de bajar la tarifa general de impuestos de renta para empresas, es priorizar la eliminación de muchos beneficios específicos que tienen algunas empresas, en especial las que asumen distintos formatos. El doctor Ricardo Bonilla, asesor económico del Pacto Histórico, viene dando luces desde la campaña, pero de manera puntual en la última semana sobre los principales puntos de lo que sería la reforma tributaria del nuevo gobierno, destacando entre otros los siguientes ejes temáticos:

No tocará el IVA. Meterse con el IVA, es meterse con la canasta básica y «no se quiere volver a incendiar el país”, esos ingresos, entrarán por otros medios, ya que será una reforma estructural.

Impuesto de renta. De tiempo atrás se ha dicho que este impuesto tiene muchos problemas: «el de personas naturales no es progresivo, mientras el de las jurídicas no es justo ni equitativo», razón por la cual se contempla la idea de bajar la tasa para las personas jurídicas, siempre y cuando se bajen las exenciones y beneficios para las personas naturales, quienes igualmente disfrutan hoy de muchas exenciones y beneficios.

Obviamente es claro que hay «personas de mayores ingresos que pagan tarifas efectivas muy bajas», por lo que se considera pertinente entrar a verificar por qué personas naturales de altos ingresos pagan poco. Para reconocer e identificar a esas personas se debe hacer un trabajo de sincerar las bases de datos con la Dian; qué tantos activos son realmente de personas naturales, de personas jurídicas y si los ingresos que declaran en las empresas los están identificando como ingresos de los accionistas, de ejecutivos o si los ponen como descuento en la empresa y no le aparecen como ingresos a las personas.

En otras palabras, no tiene nada que ver con el desarrollo del objeto social de las personas jurídicas, dedicándolos a cambio9 a actividades de recreación y esparcimiento de los accionistas girándoles beneficios fiscales y cero tributación. Esta una de las razones para que se plantee ampliar el impuesto a la renta en personas naturales para salarios de ingresos altos, con el fin de distribuir mejor las cargas tributarias, y aumentar los contribuyentes que deben declarar renta y pagar impuesto.

Si bien se entiende muy bien intencionada la reforma tributaria planteada, en el fondo existe preocupación de sectores como los pensionados, cuyos ingresos se plantea gravar a para personas que tengan pensiones de más de diez salarios mínimos legales mensuales vigentes (SMLMV); esta intención no es nueva, considerando que en las últimas tres reformas tributarias siempre se ha planteado y mantenido latente esa posibilidad, asi como la de gravar los dividendos que reciben anualmente los accionistas y aportantes de empresas.

Debemos señalar de otra parte que, más allá de la necesidad del gobierno de disponer de recursos para la implementación de sus propuestas de campaña, en el fondo existe preocupación que la nueva reforma tributaria termine afectando más a la clase media y sectores de bajos ingresos; sin menoscabo de entender que la reforma «no resuelva problemas de caja, sino que busca generar reglas de juego claras a largo plazo», que logre un contrato con estabilidad jurídica y tributaria para los colombianos e inversionistas extranjeros.

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