Por: Rafael Robles Solano*

Continuando con la problemática situación del país, por  los conflictos y desafíos que enfrenta el Gobierno en funciones y la misma sociedad civil, para buscar salidas inmediatas a las confrontaciones generadas por los que protestan y aquellos que tienen a su cargo, ofrecer y procurar sortear las dificultades presentes, pero que sucumben ante los mezquinos intereses particulares y privilegios de las clases dominantes, sean estos dirigentes políticos, empresarios, industriales, financieros o bancarios y gobernantes, quienes en la práctica, se encuentran alineados en tres sectores ideológicos fáciles de identificar, el centro, la derecha y la izquierda, donde cada uno busca individualmente hacer prevalecer sus puntos de vista y creencias, sin tener en cuenta a las otras alternativas.

En ese orden de ideas, hagamos una rápida mirada a sus respectivas circunstancias. El centro, dícese de quienes, desde la administración pública y otros sectores privados y académicos, propenden por continuar con el manejo del establecimiento, sin perder su estabilidad socio-económica, ni sus prerrogativas y el control burocrático que ejercen. La derecha, se refugia en sus tradicionales principios radicales de estricto control y orden, para imponer sin derecho de los demás, sus propuestas aun cuando estén signadas de extremismo o mejor, autoritarismo dictatorial. Y la izquierda, siempre estigmatizada por los ideólogos de las derechas, quienes aprovechan los desastrosos resultados de sus políticas socialistas en diferentes países de nuestra región y en el ámbito doméstico, porque cuando han tenido las escasas oportunidades de administrar bienes públicos, sus gobiernos han sido marcados por la mediocridad y los mismos errores que pretenden combatir. En consecuencia, para los ciudadanos corrientes, los observadores imparciales y no vinculados expresamente a alguno de dichos sectores, el panorama es desesperanzador, por lo menos en lo que respecta a nuestro país.

Veamos algunas razones de esta paradoja, se consiguió después de más de 60 años de confrontaciones con las FARC, la mayor de las facciones guerrilleras, materializar un segundo acuerdo de paz (el anterior fue con el M 19), proceso que ha sido víctima de la aguda polarización que vivimos, hábilmente explotada por la extrema derecha, que aún no se resigna a perder el poder que tuvieron durante los dos primeros mandatos del Centro Democrático, que llegó al gobierno con la bandera de acabar con las guerrillas (pero no lo logró) y quienes infunden miedos a gran parte de sus seguidores, con el sofisma del “castro-chavismo”, para asustar por convertirnos en países como Venezuela o Cuba, sin mencionar a Bolivia o Nicaragua. De otra parte, los dirigentes visibles de la izquierda, no han sido capaces de desmarcarse inequívocamente de sus vínculos con sectores sediciosos, para ofrecer alternativas desprovistas de compromisos dictatoriales como los acaecidos en los países donde han conseguido acceder al poder.  Finalmente tenemos entre los restantes dirigentes de los partidos políticos tradicionales e independientes, a un nutrido grupo de candidatos y aspirantes a gobernar, sin embargo, entre todos ellos lo que prevalece son los egos sobre sus propuestas sociales, además de que muchos, están salpicados por antecedentes relacionados con contratos y negocios irregulares o de corrupción, por los que están siendo investigados.

Bajo esta panorámica, nuestro presente, es poco esperanzador, sin embargo, debemos confiar en que el establecimiento sabrá escoger sus próximos dignatarios, para que el estatus quo, se sostenga sobre la base de auspiciar las urgentes reformas sociales y económicas que actualmente reclama Colombia.

 lideresocial@hotmail.com 

*Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL.

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