RUIZ FRUTOS JULIAN MARTIN

Por: Julián Martín Ruíz Frutos*

Definitivamente, no es secreto para nadie, darnos cuenta que, la mayoría de samarios y magdalenenses venimos de soportar un cuatrienio, por decir lo menos, difícil sobremanera; sin embargo, tratan de demostrarse con una fe inquebrantable en el porvenir, con visiones referidas en un abanico de percepciones ancladas a su geografía, historia, situación política o económica, pero siempre teñidas por la cultura, las creencias y el pensamiento social local, que destacan por su contraste y tenacidad y que a pesar de todo, vendrán tiempos mejores. Este optimismo, en medio de la adversidad, es un testimonio del espíritu resistente y resiliente de nuestros coterráneos.

Optimismo que bajo ningún punto de vista impide que se reconozcan los retos que se tienen por delante y sobre todo, las muchas preocupaciones con las que afrontamos este 2024. Enfrentamos sombras que amenazan con opacar este optimismo, tales como la falta de integrales desarrollos, crecimiento, productividad, empleo, trabajo; así como inseguridad, desigualdad, pobreza y corrupción, retos persistentes que debemos superar; toda vez que además de los desafíos socioeconómicos, es el cambio climático una preocupación palpable que reflejan una conciencia aguda de las amenazas ambientales y su impacto en la vida diaria, respecto de la cual deben tomarse gubernamentalmente medidas más firmes al respecto.

Aunque ronda escepticismo hacia la capacidad o voluntad del gobierno para abordar eficazmente dichos retos, al tiempo que se percibe una sensación de desamparo entre los ciudadanos, al sentir que las instancias de poder no están tomando las medidas necesarias para proteger su entorno y su futuro, debemos motivarnos como individuos y comunidad a tomar acciones por cuenta propia, impulsando iniciativas locales para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarnos a sus consecuencias.

Este creciente reconocimiento de los desafíos climáticos podría parecer desalentador, sin embargo, en lugar de disipar el optimismo, son desafíos que deben avivarnos con determinación; no obstante, las amenazas futuras y acogernos a la esperanza de un 2024 confiando en que será un año mejor para todos, que con vibrante optimismo estemos dispuestos a enfrentar cualquier reto social, económico o climático, por lo que a pesar de todo tenemos que ver con fe inquebrantable un mejor porvenir. julianruizfrutos@hotmail.com

*Abogado. Especializado en Derecho Laboral

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