Alfredo Leon Leyva -Ingeniero. Escritor. Columnista

Por: Alfredo León Leyva*

Es infando el aborto, y en mi condición de persona el hablar de ello me causa escozor; y no alcanzo a comprender cómo es qué, un ser humano único de la naturaleza que es quien lo ejercita y apoya esta ´praxis de muerte tan común en nuestros tiempos. Y además, que líderes religiosos sean pastores o sacerdotes, políticos y líderes sociales, quienes se auto-endilgan: POR LA VIDA.

Vaya paradoja, en el mundo de los “derechos humanos” se le niega al indefenso ser de apenas unas cuantas semanas de gestación, pero que ya tiene vida propia con su sistema óseo formado con sentimientos que reaccionan con emociones, a ese mundo exterior en donde otra u otro, o todos, comienza a fraguar quitarle el derecho que Dios le ha dado de vivir; sea ÉSE: el de Espinosa, o el de Abraham.

Se sabe de una dama que por los años de la década del cincuenta, que laboraba ejerciendo su ocupación de a diario en la calle del clavo en la ciudad de Madrid, en encuentro fortuito con un parroquial ebrio, tuvo a bien aparearse tras unos “duros” por su digna labor prestada; y cuya resultante días después, le daría un embrazo positivo.

La calle del clavo en Madrid, llamada así por que en las paredes de las aceras de ambos lados, se hallaba enclavados tales en donde se sostenían las ligas de la pierna de la que oportuna laboraba allí; siendo que el coito se realizaba de pie. 

La descripción sucedía así: las damas en esta calle del amor todas vestían con faldas y no usaban pantaletas, solo una liga en una de las piernas según su preferencia; y cuando era que se daba el encuentro para atender al ocasional cliente: la dama levantaba la pierna donde portaba la liga y la colgaba del clavo, y el deleite para el oportuno entonces se daba en su furor.

El positivo fue a partir de entonces la crítica del gremio de la calle del clavo, todas las asociadas en derecho opinaban: Tiene que sacartelo, le decían. Y por tanto que le dijeron no pudieron convencerla. Tuvo su hijo, y qué cosas la del amor de Dios. Ese crío producto de aquél encuentro en la calle del clavo en Madrid, fue la voz que alegró los corazones de generaciones desde los sesenta hasta el nuevo milenio en el mundo hispano. ¿Cuantas que deciden abortar, niegan al mundo de tener a esos genios que mejorarían y serían para bien de muchos?

¿Y sabes cómo es el proceso de un aborto? A ese ser indefenso y en gestación de apenas unas semanas, con instrumentos metálicos fríos que introducen por el útero, cercenando su cuerpecito en pedazos; para luego mediante un ducto o tubo, succionar los trocitos y su placenta y como dice el evangelio textual: sacar a fuera esa vida mutada por manos asesinas.

Los llamados de la profesión del diablo, los Psicólogos dicen que: el trauma post-aborto en casi el 100% de las mujeres, haya sido voluntario o no, deja grandes traumas. 

En “Otros mundos otros dioses”, el autor, neuropsiquiatra estadounidense Brian weiss, en aparte de su obra roza el tema del origen de las huestes espirituales que se forman de los espíritus de estas almas no deseadas, las que convirtieron sus progenitores al haberles negado el derecho a la vida. Huestes al servicio del maligno, que persiguen a su propia progenie. 

En muchas religiones el tema es de cuidado y vedado para su praxis, pero se establecen ritos para que estas huestes creadas, sean enfrentadas, calmadas y aliviadas en su existir espiritual.   

Mañana en el día de Genina, latina que aún recuerdo con afecto, será 21 de junio; y cuando esté en frente de la urna, pido al Dios de Abraham me oriente para votar no POR LA VIDA, sino sólo que mi voto sea por el NO AL ABORTO. Y habré hecho mi parte, al estar FIRME de ello POR MI PATRIA. 

*Ingeniero. Analista. Escritor. Columnista

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