Por: Dorian Alberto Meza Granados*
La música es la existencia prolongada de hechos sociales vividos a través del tiempo, la creación de la sonoridad le dio vida a las composiciones, letra, melodías y los arreglos orquestales, es lo que conocemos como música. Por ella existen un gran número de virtuosos, directores, compositores, intérpretes, instrumentistas, creadores de las tradiciones orales, que en gran manera aportaron al desarrollo de las artes en el siglo XIX y a principio del Siglo XX, haciendo parte de nuestro legado musical. Realmente no le hemos dado su verdadero valor histórico, ni la jerarquía que se merece en el acontecer de las artes, debemos de reconstruir esas épocas vividas de acontecimientos sociales artísticos, para que su legado no se olvide, ya que son aquellos bellos recuerdos envueltos en el tiempo, que al resaltarlos igualmente lo encontramos ahí, al escucharla la revivimos, son los valores culturales vivos contados a través del canto, de relatos de aquel mundo maravilloso y mágico de nuestra herencia cultural que han dejado huella como creadores de las obras musicales.
La música es una de las más antiguas expresiones del arte de la cultura universal, su estilo de relatos personalizados y acompañada de versos alegres, con frase de origen notorio de las tradiciones orales, impregnadas de historias, leyendas, cuentos populares, rica en rimas y metáforas, abundantes en nuestra región, hacen parte de ese mundo literario de las fábulas del caribe colombiano. Recogemos en su conjunto los cantos, resaltando las tradiciones orales de su pueblo, como su música, sus danzas y sus interlocutores, como una de las formas populares de comunicación.

GAIRA. La Villa del Rosario de Gaira, estuvo habitada por una de las principales poblaciones aborígenes a quienes los españoles en la época de la conquista llamaron Gairaca, tribu reunida en numerosa agrupación formadas por bohíos de maderas, cuyas actividades cotidianas las distribuían entre la caza, pesca, y la artesanía, una agricultura a base de maíz, yuca, y cultivos de frutales. Los Gairacas contaron con instrumentos musicales aerófonos de soplo directo y percusión que mantuvieron de generación en generación a través del tiempo.
De ella contamos con una referencia relacionada con el canto de estos nativos. En 1825., Car August Goselman, cronista sueco, teniente de la Real Armada Sueca, visitó nuestro país y en su estancia en Santa Marta del 14 de mayo al 1 de agosto de 1825, se refiere a sus vivencias y narra que durante la fiesta de Pentecostés visitando el caserío de Gaira, en su segundo día de llegada, se preparó un gran baile indígena en el pueblo, la pista era la calle, limitada por un estrecho círculo de espectadores que rodeaba a la orquesta y los bailarines. La orquesta contaba con un individuo que tocaba un clarinete de bambú, de unos cuatro pies de largo, semejante a una Gaita, con cinco huecos, por donde escapaba un sonido y otro que tocaba un instrumento parecido, provisto de cuatro huecos, para los que usaba la mano derecha, pues en la izquierda tenía una calabaza pequeña llena de piedrecitas, una maraca con la que llevaba el ritmo, este último se señala aún más con un tambor grande hecho con tronco ahuecado con fuego encima del cual tiene un cuero estirado, donde el tercer virtuoso golpea con el lado plano de sus dedos.

BANDA MUSICAL 1930. A finales del decenio de los años 30 aparece en la escena musical de Gaira, la creación de la Banda “El Rosario”, fundada por el Maestro Guillermo León Rico, quien creó una escuela de enseñanza musical siendo la base de la banda los alumnos de gran significado en la música. Estaba integrada por músicos de Gaira, como la familia Martínez Meza, conformada por los cinco hermanos, Francisco, Eusebio, Hernando, Bienvenido y Luis, quienes además de ser magistrales intérpretes, fueron prolíficos compositores, percusionistas e instrumentistas. Hicieron parte de ella otros músicos de la región y de otros municipios. La Banda el Rosario fue una verdadera escuela de formación de músicos locales. De ella surgieron grandes músicos, como el Maestro Bienvenido Martínez Meza, prolifero instrumentalista director compositor y arreglista, fue Director de la Banda Departamental, cofundador de la Orquesta Santa Marta de la que fue su segunda trompeta. Creó la orquesta Los Delfines de Colombia, director y músico. Dejó innumerables composiciones hasta ahora inéditas.
Me atrevería a decir que el desarrollo de la música en Gaira arranca con el Maestro Guillermo León Rico, quien fuera un verdadero formador de músicos sui generis, quienes lograron obtener verdaderos conocimientos musicales y comenzaron a actuar con la banda el Rosario. Sus primeras participaciones fueron en las fiestas patronales, una tradición de todos los 29 de octubre de cada año, que eran las festividades de la Virgen del Rosario. Organizadores de las fiestas patronales en compañía de la banda se dirigían a la estación del Ferrocarril a recibir a los visitantes que venían de Santa Marta, Ciénaga y de la Zona Bananera, que los honraban con su presencia en las fiestas y la banda amenizaba este acto con la más dulce armonía. Era la que deleitaba el gran baile en el salón de la Gota de Agua, además acompañaba la procesión de la virgen por las calles. Para la fecha solemne de semana santa acompañaba las procesiones, marcando el compás de la marcha que cargaba la imagen del Nazareno, donde hacia parte del acompañamiento musical. Era el deleite de la fiesta de la virgen del Rosario, y de la semana santa todos los años.
GRUPOS DE TAMBORA. 1950. La Tambora hace parte del patrimonio folclórico del Departamento del Magdalena, el grupo constaba de 2 tambores cónicos amarrados mediante cuñas, el llamador, el repicador y una tambora hembra de dos parches, acompañados de un guache, como una muestra de la instrumentación mulata, que con el tiempo adquirió el canto, uno de los elementos de mayor virtud en la tambora, por la extraordinaria manera de improvisar el canto, acompañado por el coro y el palmoteo, convirtiéndose en una de las tradiciones populares que guarda en su origen el gracioso influjo del mestizaje triétnico de su raza, siendo una de las manifestaciones culturales de ritmo alegre, y autóctono que existía en Gaira, Contaba con la participación de varios grupos musicales de tambora, que se mantuvieron generacionalmente por largo tiempo, constituyéndose como un elemento cultural de lo más auténtico de nuestro folklor y actuaron por muchos años, sobre todo en la fiesta de carnaval, acompañando a las comparsas y a sus reinas. Fue parte de la alegría que acompañó con disfraces, maicena y trago a las festividades del carnaval todos los años. Una de las alegrías del pueblo.
ALEX TOVAR Y SU ORQUESTA. 1950. De mediados a finales de los años 50, grabó una de sus primeras canciones Wolfano Alejandro Tovar García, conocido como ALEX TOVAR. Director, músico, compositor y arreglista bogotano, uno de los músicos más completos y versátiles de la música colombiana. Interpretaba más de 10 instrumentos musicales. Tuvo una muy extensa carrera musical. Fue el compositor del tema Pachito Eche, quien años después hiciera los arreglos a la canción “ A Gaira” (El Rodadero), Porro de autoría de Clímaco Sarmiento, del que fuera vocalista Jorge Noriega, que grabaron para el Sello Lyra de Medellín, en formato de 78 rxm. Fue una de sus primeras composiciones registradas antes de haber fundado su propia orquesta, canción que es poco recordada dentro de la gran cantidad de composiciones conocidas de cumbias, porros, paseaditos y guarachas, entre otros. Perteneció a reconocidas orquestas colombianas como clarinetista.
Después de su larga carrera musical, fundó su propia orquesta en 1959. Clímaco Sarmiento y su Orquesta, de la que fuera director, arreglista, compositor e instrumentista. Uno de los grandes Clarinetistas, de la música Colombiana.
AGUA QUE SE QUEMA GAIRA. 1970. Para ese año, el grupo de Crescencio Camacho Ortiz y sus Boquilleros, se había presentado en el hotel Tamacá para una fiesta de fin de año, el 31 de diciembre. El 1 de enero de 1971, fue invitado a una parranda a Gaira por Pedro Bermúdez, amigo de Crescencio Camacho, ambos cartageneros y quien vivía en casa de Ana Varela. Ese día Aura Hernández DíazGranados, festejaba su cumpleaños en casa vecina y a sus invitados les preparó un sancocho de chivo como lo hacía año tras año. A una casa como a la otra fueron llegando sus invitados. Cuentan que en la casa de Ana Varela, donde habían invitado a Crescencio Camacho y su Banda había comenzado la parranda, mientras los invitados de Aura Hernández llegaban a felicitarla. Se narra que era tanto el contagio de la música vecina, que sus invitados al oír la música, terminaron llevándose la olla del sancocho de chivo para la otra parranda, donde terminaron bailando y tomando trago hasta el amanecer.
En entrevista que tuve con el maestro Crescencio Camacho Ortiz en su casa en Cartagena, me comentó que el día en esa parranda en Gaira, oyó esas letras que le sirvieron para componer la canción, gracias a la alegría que le imprimieron, sobre todos la mujeres que no se cansaban de gritar “Agua que se quema Gaira”, dicho que se decía siempre en el pueblo y que se volvió popular de generación en generación. Fue esa la primera vez que Crescencio Camacho llegó de visita a Gaira, invitado a una parranda, para llenarla de alegría y emoción, día que oyó por vez primera, “Agua que se quema Gaira”, que ya que existía como voz popular, que no era más que una forma de regocijo entonada en la parranda, y cuyo estribillo fue grabado en su memoria y plasmado después en una bella canción, que elogiaba en su canto la alegría de las mujeres de esa villa, Así nació esta composición, recogida en una parranda de uno de los cantantes más representativo y talentoso de la música tropical de la costa norte. Composición ésta que fue prensada para el sello PHILIPS en el LP. El mochilero. Cresencio Camacho y sus Boquilleros, dónde se incluyó el tema en referencia, porro de su autoría, en la que ofició como compositor e intérprete. Sin duda alguna uno de los más grandes exponentes entre los creadores de la música tropical colombiana.
Cabe destacar que el Maestro Cresencio Camacho formó a principios del decenio de los 50 un conjunto en Cartagena, donde comenzó a cantar. Fue allí donde Pedro Laza lo escuchó y se lo llevó a Toño Fuentes, para que hiciera parte como solista de la orquesta de Pedro Laza y sus Pelayeros, para el sello Discos Fuentes. Estuvo también con la orquesta de Rufo Garrido y grabó para otros sellos discográficos. Actuó en radio, centros nocturnos y en los carnavales de Barranquilla, contando a su haber con un gran número de grabaciones. Uno de los más representativos cantantes de nuestra música, que le han valido ser parte de una época gloriosa de nuestra música tropical colombiana. Grabó con las orquestas de Toño Fuente y José María ‘Curro’ Fuentes, agrupaciones de grata recordación. También estuvo con Pedro Laza, la Sonora Cordobesa, Crescencio Camacho y sus Boquilleros, Crescencio Camacho con la orquesta Ecos y el conjunto los Cangrejeros.
El éxito “Agua que se quema Gaira”, icono de la música tropical compuesto y grabado por Crescencio Camacho y sus Boquilleros, hizo su debut en 1971, como parte del álbum inaugural, El Mochilero, como ya dijimos, publicado bajo el sello Philips, canción que se consolidó en los primeros lugares de las emisoras de radio y fiestas, para marcar el inicio de su profusa como avasalladora difusión, que hace parte una de las grandes obras musicales compuestas a sitios de nuestra geografía, la cual está cumpliendo 54 años en el catálogo glorioso e inmortal de la música Colombiana.
*Licenciado en Ciencias Sociales y Económicas. Panelista. Columnista. Conferenciante. Coleccionista de Música Colombiana

