Ruben Darío Ceballos Mendoza - jurista

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

Una importante gestión municipal debe tener soporte estructural y estar contenida en una estrategia política visible que apunte y apueste a obras de diversa índole, entre ellas obras de impacto visual y proyectos muchos que generen narrativas de modernización urbana, activación económica mediante infraestructura, fortalezcan la imagen ejecutiva y generen un verdadero capital social, independientemente que consciente se sea que la gestión municipal, por no decir que toda gestión municipal, no está exenta de críticas, por cuanto lo real es que la más de las veces falta un compromiso con la ciudad y con su gente, pues generalmente la percepción y la visión que de ella se tiene es desarrollista y de beneficios para intereses diversos a los que realmente debe centrarse.

En ese derrotero vemos como uno de los escollos y problemas más visibles sea la muchas veces constante tensión entre el Ejecutivo municipal y el Concejo, lo que deriva en demoras en la aprobación de presupuestos y proyectos. Cuestionamientos de procesos de contratación directa en varias ocasiones con las mismas empresas y con presuntas irregularidades. Ausencia de información pública transparente de los proyectos. De otra parte, se afirma, lo que es grave, que las mayoría en los Concejos no fiscaliza, ni ejerce control político por jugar del mismo lado de los alcaldes. En unas y otra posibilidad, bien puede referirse a manera de ejemplo como hecho impactante, acosos y violencia contra concejales que no se someten a decisiones unilaterales, tales como reiteradas suspensiones de sus funciones. 

También tenemos el pronunciamiento de otros segmentos poblacionales señalando que se priorizan obras de embellecimiento urbano y proyectos de alto impacto mediático, mientras quedan pendientes problemas estructurales como movilidad y seguridad ciudadana. Se descuida el drenaje pluvial y la dotación de agua, No se desarrollan proyectos para áreas de cesión de urbanizaciones y se permite irregularmente el loteo de esas áreas. Que los principales problemas ambientales y de planificación urbana se encuentran en el mal manejo de las áreas verdes. Que no se tiene un plan de ordenamiento territorial acorde con las realidades y necesidades territoriales y poblacionales. Que no se cuidan los espacios urbanos, al aprobarse edificios en altura e invadiendo zonas prohibidas. Que se legalizan y autorizan construcciones fuera de norma. Que no hay solución efectiva para la gestión de residuos sólidos e igualmente se firman en tiempo mínimo contratos que tiene muchas críticas por no corresponder con sus elevados costos.

Una buena gestión municipal debe también estar articulada a una eficiente ejecución presupuestaria en todas sus áreas y sin endeudamientos exagerados. Otorgarse presupuesto suficiente para las políticas de cuidado, los asuntos de género con personal idóneo y suficiente, así como para la niñez, los adultos mayores y la seguridad ciudadana. Atender la capacidad real de dotación de servicios urbanos (agua, alcantarillado, vías), No permitir la expansión de la mancha urbana en desmedro de las áreas de producción agrícola y pecuaria. Evitar los conflictos recurrentes en movilidad urbana con la implantación e implementación permanente de un plan a dicho tenor con soluciones estructurales de largo plazo, sin movilidades contaminantes fuera de norma e implemento de ciclovías, entre otros avances, en el entendido que los conflictos urbanos además de administrativos, son fundamentalmente estructurales, razón por la que hay que apostarle, sí o sí, a una efectiva gestión municipal con equipos de trabajo de primera condición y conocimientos específicos. 

* Jurista. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente Universitario. Conferencista. Panelista. Columnista. rubenceballos56@gmail.com

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