Alfredo Leon Leyva -Ingeniero. Escritor. Columnista

Por: Alfredo León Leyva*

Destapar el baúl de los BERGAMOTAS, es abrir la tapa de una caja de sorpresa que contiene toda, un “silencio de algarabías”; y tan ruidoso, que en común tiene una virtud: dejan sordos a los fiscales, a los funcionarios de la Contraloría, Fiscalía, Procuraduría, Veedurías ciudadanas; y se llega a extender esta epidemia que va camino a pandemia, y que afecta negativo también la visión, la expresión oral, y los comportamientos que conocimos como éticos y morales propios  de las buenas costumbres.

Tienen los BERGAMOTAS un ejército desarrollado ideológicos, inspirados pareciera por su similitud, a los tenidos por los estados particulares que manejan credos en el mundo al estilo Vaticano; pues sus adeptos seguidores no razonan sino solo obedecen sin importar el más mínimo asomo de la lógica formal, dentro de la determinante incondicional de la naturaleza o el  imperativo categórico de Emanuel Kant. Ni la leyes naturales entran a regir en esta algarabía del silencio que ruge, contrario a la postura del comportamiento humano lógico y razonado; y la “miopía mental” fluye aunque muy equivocada, virtuosa en la excusa ilógica y fantasiosa con hechos en fundamentos ilusorios de querencias a toda luz equivocadas. Podría ser hiperbólico recordar que las soluciones que se dan en ellos, los BERGAMOTAS, guardan similitud a la dada por el marido afectado con el común fenómeno de la infidelidad, cuando le dijeron: que a su casa entraba un hombre cuando él salía. 

Iracundo dijo entonces él: y es que a mi casa no puede entrar otro hombre que no sea yo? Y el informante sintiéndose mal tratado como si fuese un sapo, refutó inmediatamente algo colérico: ¡Yo los vi, en el sofá! El informado entonces lacónico dijo: yo resuelvo ese problema. Pasados unos días de aquel suceso, los amigos volvieron a encontrarse saludándose a distancia, y el testigo ocasional le dijo al informado: Hola Royo. ¿Cómo estás?  A lo que el saludado contestó: Ya resolví el problema. El otro se adelantó y dijo: Te separaste? A lo que el mentado rápido y determinante respondió: No, no me separé. Y subiendo el tono sentenció: No me separé, pero vendí el sofá. 

Ahora que salen acusaciones sin saberse sin son temerarias, de fraude electoral, robos en las inversiones públicas durante más de dos lustros, y hasta acoso y abuso sexual; y además de ser siempre el común denominador o  constante (K) como en matemáticas, en toda algarabía de los silencios que brotan y manan como manantial  en lo alto de la rica nevada, les llevan implícito hasta en la más sencilla de las ecuaciones. 

Y las hojas secas caen de los árboles en el verano, y  en el silencio del alto de la montaña, las nubes besan la punta del cerro anunciando el tiempo de lluvia, entonces se distingue en el oído aquella algarabía que dejó tu querer. 

Bergamotas, parecieran los tiempos en que ya no miraremos más sus miradas tristes, pues llegaron los tiempos en que somos libres y queremos cantar. Sentimos todos, uno gran alivio. Adiós al color naranja tulipán, adiós a las chalupas que hacen agua, donde viaja la dirigencia de los Bergamotas.

Así se apagan las velas, cuando se están acabando. 

*Ingeniero. Analista. Columnista

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