valentina velasquez escobar. Comunicadora Social - Periodismo y Comunicación

Por: Valentina Velásquez Escobar

No todos los cuentos se los lleva el viento. Algunos siguen vivos en las calles de Medellín, como el de una monja que aparece en los carros. Las historias, los mitos y las leyendas han acompañado a la humanidad desde tiempos remotos, funcionando como una forma de explicar lo inexplicable, de advertir, enseñar o simplemente entretener. Aunque su contenido varía según la región y la época, todos comparten una característica común: su profundo arraigo en la cultura popular y su capacidad de mantenerse vivos incluso sin haber sido escritos. En un episodio del programa Relatos Mágicos de Teleantioquia se contaron diferentes particularidades de los mitos y los tres más particulares y conocidos de la ciudad de Medellín, tales como la mujer de la chaquetael diablo en la discoteca y la monja y el taxista.

¿Cómo se preservan los mitos? Principalmente a través de la oralidad, transmitiéndose de generación en generación como parte esencial del patrimonio cultural de un pueblo. Son relatos que sobreviven al tiempo porque se insertan en la vida cotidiana, en las conversaciones familiares, en los cuentos nocturnos y en las advertencias que se dan a los más jóvenes. Aunque nacen del miedo, la curiosidad o la necesidad de explicación, con el tiempo estos relatos se transforman, se adaptan al lenguaje y contexto de cada época y se enriquecen con nuevos detalles, sin perder su función simbólica. Así, el mito no solamente se conserva: se reinventa continuamente.

La monja y el taxista. Era una noche fría y lluviosa en Medellín. Las calles, vacías y silenciosas, apenas se iluminaban con los reflejos de los faroles en el pavimento mojado. Eran cerca de las dos de la madrugada cuando un taxista, ya agotado tras una larga jornada, decidió dar sus últimas vueltas antes de entregar el turno. En una avenida solitaria, mientras sus pensamientos vagaban entre el sueño y el cansancio, vio a lo lejos una figura vestida de negro. Era una monja. Estaba completamente sola, parada bajo la lluvia, y alzó la mano para pedir el servicio. El taxista, con el cuerpo pesado y el deseo de descansar, dudó un segundo y pasó de largo moviéndole la mano para que supiera que ya no estaba en servicio. Todo normal, hasta que dos cuadras abajo no pudo evitar mirar por el espejo retrovisor y allí estaba. Sentada en el asiento trasero, mojada pero inmóvil, con una sonrisa tenue malvada y una mirada fija que lo atravesaba. El hombre frenó en seco, sintió cómo el miedo le recorría la espalda. No entendía cómo había subido, ni cuándo. Solo esa mirada helada. El silencio era abrumador. El pánico lo envolvió por completo. El aire en el taxi se volvió denso, irrespirable. El conductor, completamente en shock, bajó del vehículo como pudo y corrió, dejando el motor y las luces prendidas. Desde entonces, jamás volvió a manejar de noche. Con los años, el mito de la monja y el taxista se convirtió en uno de los relatos de Medellín más espeluznantes.

¿Cuál es la diferencia entre mito y leyenda? La diferencia entre mito y leyenda radica en su origen, función y grado de veracidad que la cultura les atribuye. El mito es una narración de carácter simbólico y sagrado que busca explicar el origen del mundo, fenómenos naturales o aspectos fundamentales de la existencia humana; está vinculado a creencias religiosas o cosmogónicas y suele estar protagonizado por dioses, héroes o seres sobrenaturales. En cambio, la leyenda se basa en hechos que, aunque pueden tener un fondo real o histórico, han sido adornados con elementos fantásticos a lo largo del tiempo; su función es más narrativa que explicativa, y suele centrarse en personajes humanos o lugares específicos con un fuerte arraigo local. 

*Creadora de Contenidos. Influenciadora. Columnista.

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