Luis Gilberto Ramírez Calle

Por: Luis Gilberto Ramírez Calle*

La inteligencia, sí, la inteligencia, que debe estar siempre en primer plano, funcionar y que en su sentido general o lato es la capacidad de entender o comprende; resolver problemas; conocimiento, comprensión, acto de entender; sentido en que se puede tomar una sentencia, un dicho o una expresión; habilidad, destreza y experiencia, debe estar en todo cuanto le compete en lo general y específico, al servicio más que del gobierno, del Estado y ser eminentemente estratégica, esto es, reforzada para recolectar información útil en el campo militar y policial, en momentos en que la seguridad interna y externa atraviese problemas que se vean reflejados en casos de sicariato, tráfico de drogas, lavado de dinero, motines carcelarios y demás otros asuntos que amenazan o atentan contra la seguridad nacional, por lo que importa sobremanera la generación de los escenarios prospectivos de orden político, vale decir, la inteligencia estratégica, para apoyar la gobernabilidad, misma que semánticamente es la capacidad de ser gobernable; y, conceptualmente, la relación que se manifiesta cuando existe un estado de equilibrio en el ejercicio del poder político derivado de la solución de demandas sociales y la capacidad de los gobiernos de atender éstas real y verdaderamente de forma eficaz, estable y legítima.

Nuestra inteligencia, fundamental en su ser, hacer y quehacer, requiere de un nuevo y grande giro, de mejoramiento permanente y continuo, de una nueva como grande y valiosa oportunidad para encaminarla, reestructurarla, hacerla más diáfana, a fin que pase a ser parte de una mejor historia del país, debiendo dotarse de equipos de apoyo de última generación, así como de bases informativas y de datos confiables para los superiores intereses estatales. El sistema de inteligencia, sin duda, hay que cambiarlo, hacerlo generador de resultados, pero además hay que exigirle cuentas, No se trata de hacer borrón y cuenta nueva, sino que impere la transparencia y la responsabilidad, a efecto que sea un servicio efectivo y beneficioso en alto grado para el país.

En su repaso, podemos bien decir que inteligencia es el conocimiento obtenido a partir de la recolección, procesamiento, diseminación y explotación de información, para la toma de decisiones en materia de seguridad nacional. La generación de inteligencia está orientada a conocer con profundidad todos los aspectos relacionados con los fenómenos que representan amenazas y riesgos a la seguridad nacional; como lo son las posibles manifestaciones de los mismos, su probabilidad de ocurrencia e impacto, las variables que los componen y la relación causal entre las mismas, por lo que se requiere contemplar mecanismos para reservar información que pueda comprometer la seguridad nacional hasta por los períodos que se juzguen convenientes y necesarios.

Ella la inteligencia, es de especial importancia para alertar sobre riesgos y amenazas a la seguridad nacional; identificar tendencias, la probabilidad de la manifestación de fenómenos y el impacto potencial de las acciones y políticas en la materia; aportar información estratégica para la ejecución de acciones, la elaboración de estrategias y el diseño de políticas públicas que permitan disuadir, contener y neutralizar riesgos y amenazas a la seguridad nacional.


Luis Gilberto Ramírez Calle. General (r) Ponal. Administrador. Consultor Asesor en Seguridad, Inteligencia y Defensa Nacional. Abogado. Especializado en Derecho Administrativo.

Por editor