Por: Ec. Omar Escobar
Todo comenzó a principios de la década de 1950, con la Guerra Fría en pleno apogeo. La recién creada Central de Inteligencia Americana CIA, temiendo que los prisioneros de guerra en manos de los soviéticos pudieran revelar información, el gobierno norteamericano asignó US$25 millones para experimentos psiquiátricos en seres humanos. El proyecto tenia como objetivo descubrir técnicas mentales para interrogar a las personas y debilitarlas, y al mismo tiempo cómo proteger a su personal de esas técnicas, según el psiquiatra Harvey M. Weinstein, autor de «Padre, hijo y la CIA». Esta entidad, utilizó organizaciones fachadas en EE.UU., Reino Unido y Canadá para desarrollar el programa más secreto jamás conducido por la CIA según lo cuenta a BBC Mundo, Philippe Blouin, un antropólogo que asiste a las Madres Mohawk.
Fue en mayo de 2021, con el descubrimiento de tumbas anónimas de 215 niños en la Escuela Residencial Indígena de Kamloops, en la provincia de Columbia Británica, que llevó a la búsqueda de más enterramientos de esas características en todo el país, especialmente en antiguos hospitales, sanatorios, iglesias y orfanatos, donde se cometieron atrocidades durante décadas contra las naciones originarias como la nación Mohawk.
Según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación en su informe de 2015 lo calificó como genocidio cultural pues generaciones de niños indígenas fueron enviados a internados en los que fueron despojados de su lengua, religión e identidad. Entre 1831 y 1996, unos 150.000 menores fueron sacados de sus hogares e internados en 139 de esos centros. Miles de ellos nunca regresaron a sus comunidades de origen. “Se los llevaban y no los volvíamos a ver, o regresaban después de haber sido sometidos a procedimientos, lobotomizados, y se pasaban los siguientes años sentados en el porche, al cuidado de sus familiares”, le dice a BBC Mundo, Kahentinetha; mujer de 85 años oriunda de Kahnawake, una comunidad mohawk situada al suroeste de la ciudad de Montreal (Quebec, Canadá).
Ella, junto a Kwetiio, de 52 años, conforman las Madres Mohawk. En sus denuncias argumentan que, en los terrenos de la Universidad McGill, en las décadas de 1950 y 1960, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos financió un siniestro y ultrasecreto programa de experimentos humanos llamado MK-Ultra, que consistía en someter a los niños indígenas a descargas eléctricas, privación sensorial y proporcionarles drogas alucinógenas con el objetivo de desarrollar procedimientos y fármacos eficaces
para el lavado de cerebro. Por ese entonces, estuvieron internados en el Royal Victoria Hospital de Montreal y el Allan Memorial Institute, dirigido por el eminente e infame Dr. Donald Ewen Cameron.
Dadas las presiones de Madres Mohawk, la CIA fue forzada a publicar documentos que había negado por muchas décadas y llevan más de dos años sumidas en una batalla legal para tratar de retrasar en la universidad el gran proyecto, que incluye la renovación de los antiguos edificios existentes y la construcción de un nuevo campus universitario y un centro de investigación para borrar definitivamente toda huella… tal como lo acostumbra la CIA. Si bien, McGill como la Sociedad Quebequense de Infraestructuras SQI, sostienen que “hasta la fecha no se han descubierto más restos humanos”, las acciones se enmarcan en la estrategia de desmentir y encubrir, por lo que dichas madres seguirán en su
cometido.
Recordar que este tipo de acciones, siguen tan vigentes como en el pasado, y el top secret, no renace sino continúa, más aún cuando sigue la segunda versión de la guerra fría.

