Por: José Manuel Herrera Villa*

Paso trascendental -y hay que darlo ojalá más temprano que tarde-, sería encaminarnos a definir emprendimientos de todo orden, desde luego que viables y factibles, con dimensión social, consistente en la interacción con otras personas para llevar a cabo procesos de convivencia y de trabajo colaborativo, mediante la asunción de normas, leyes y pautas construidas colectivamente; y que definen entre otros, Timmons, como el tomar acciones humanas, creativas para construir algo de valor a partir de prácticamente nada. Es la búsqueda insistente de la oportunidad independientemente de los recursos disponibles o de la carencia de estos. Henry Ford, como alcanzar objetivos con autodisciplina, autoconfianza y capacidad para innovar, aprovechando todas las oportunidades y recursos para agregar valor a cualquier proceso o actividad con el fin de llegar al éxito. Joseph Alois Schumpeter, como innovaciones que buscan destruir el statu-quo de los productos y servicios existentes para crear nuevos productos y servicios, en el entendido que la innovación es una herramienta específica de un emprendedor, por ende, el emprendedor efectivo convierte una fuente en un recurso; y, Bill Gates, como rodearse de gente inteligente y contratar a los mejores empleados.

La socialización es un proceso en el que se interactúa con otras personas y a través del cual se adquiere gran cantidad de conocimientos sobre el medio físico y social, y también habilidades, actitudes y valores. El medio social pasa a ser fundamental fuente de información, experiencia y aprendizaje, tanto de pautas elementales como de comportamientos más complejos, afectivos y cognitivos.

Importa y urge desde definidas políticas públicas, hacer énfasis y enfocarnos en el desarrollo social con programas para adultos mayores, madres solteras y estudiantes en dirección a consolidar avances económicos, en lo que ayudan diseños para orientar acciones prioritarias hacia sectores desfavorecidos, impulsar la generación de empleo y mejorar los ingresos familiares mediante apoyo a la fami, micro y pequeña empresa.

El compromiso social tiene que pasar de la palabra y la promesa vana a la realidad, crecer significativamente, contar con un adecuado presupuesto que responda a las demandas y bajas tasas de interés, dado que la inversión pública es por el desarrollo de las personas y no para la acumulación de capital, a fin que surjan nuevos negocios y mayores como mejores emprendimientos, en lo que caben reestructuraciones con objetivos claros para robustecer el desarrollo social y el crecimiento económico, para así avanzar en mejor forma, ser consecuente con esa necesidad, sumarle recurso a las promesas, asignar presupuesto sustanciales, ofrecer una oferta crediticia favorables  y adicionar capacitaciones obligatorias para acceder a los financiamientos.

De ahí que interese demandar de nuevos derroteros que centrados estén en el bienestar de las personas, se impulse el crecimiento económico desde abajo y se haga justicia a quienes tienen voluntad, creatividad y fuerza para emprender con un rostro humano. 

jomahevi@gmail.com 

*Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Gerencia Integral. Formulación y Evaluación de Proyectos

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