Periódico El Derecho

No vemos hoy como antes fue, ensayos que real y verdaderamente así puedan llamarse y desde que este género se inventó en la filosofía. Apenas líneas para la decepción, escritos sin conocimientos profundos sobre lo que se escribe. El ensayo es un género que no es apenas una enumeración acumulativa de hechos, fechas y nombres, sino un constructo intelectual pleno de pensamientos abstractos que desvelan una nueva tesis sobre lo que se escribe, compone y propone en una nueva área de debate y discusión.

En el ensayo no basta con enumerar conocimientos ni charlatanería alguna, es demostrar, suponer conclusiones, decidirse, basarse e inventar pensamientos abstractos; por ello hay ensayos que crean escuela y se discuten académicamente, no puede ser débil en su presupuesto y consecuencia lo que en ellos se expresa, pues fácilmente se extinguen cual pabilos de velas y se apagan como una estrella que nunca tuvo luz.

Hoy los más de los ensayos que se publican, y es regla general, apenas enumeran los hechos sobre el asunto, descargan información “sobre el tema” y se consuelan con lo que demuestran que han estudiado y que saben cediéndole al lector el resultado de su sabiduría. No son ya exhaustivos, no se estudian con esfuerzo profundo en las bibliotecas más exigentes ni en las enciclopedias de la sabiduría, pues con las nuevas tecnologías que les facilitan cualquier dato sobre cualquier asunto les evita años de trabajo, les permite una rápida salida y les alimenta su ego, ya que solo persiguen sentir el reconocimiento público en la mentira de creerse pensadores.

Los ensayistas hoy no ejercen mayores influjos sobre las personas. Son apenas aventureros de repeticiones históricas que actualizan con los datos que facilitan las nuevas tecnologías; y lo peor de todo es que los medios de difusión envenenados por la publicidad ayudan a la confusión jerarquizando al alza a los apenas mediocres. Falla la verdad, la honradez profesional, el esfuerzo intelectual, la buena escritura, No interesa ya el pensamiento abstracto, ni la verdad; más sí, las mayorías, las masas absurdas y bestializadas que otorgan y quitan el poder resultado de vez en cuando, cada cierto tiempo, para parecer que todo cambia aunque nada cambie nunca.

Interesa la ceguera de dichas mayorías y la facilidad con la que se les engatusa, la banalidad y la permanente perversión del valor de la imagen, como consecuencia de la constante publicidad y bombardeo de la propaganda. No hay una nueva forma de pensar que se sustente sobre lo que que convertía al autor de ensayos en un sabio, en un filósofo, en un creador de pensamiento, de escuelas. Un ensayo se sostiene con razón y ojalá nunca se nos olvide, es un texto escrito que nos desvela algo que estaba escondido en el agujero oscuro que es a su vez otro descubrimiento para una nueva vida y un nuevo mundo.

Por editor