Por: José Manuel Herrera Villa*

1.     Educar nos refiere guiar o conducir en el conocimiento y consiste en enseñar a temprana edad valores, conocimientos, costumbres y formas de actuar, que permiten a un individuo vivir en sociedad. Adoctrinar en tanto, es enseñar los principios de una determinada creencia o doctrina, especialmente con la intención de ganar partidarios, así como dar instrucciones a alguien sobre cómo tiene que comportarse u obrar. De ahí que en medio de la crisis que estamos viviendo y los ácidos enfrentamientos y comentarios desde todas las partes sobre el adoctrinamiento en los centros educativos, importa mucho preguntarse por el fin superior de la educación, cual es el defender la libertad como condición elemental del desarrollo humano integral, razón de más para que el debate no caiga en ambigüedades, falsedades o simplezas y vacuidades de utilidad cero.

Es mi concepto, considero que no debe educarse solo para trabajo y proporcionar las herramientas para competir en un mercado laboral cada vez mayormente requerido de saberes prácticos, cuando de otra parte es necesaria una educación que forme con espíritu crítico y en virtudes morales y políticas. El sistema educativo y la calidad de la educación tienen que ser pilares esenciales para el desarrollo social y humano, para el crecimiento económico, combatir la pobreza, reducir las tasas de fertilidad, inequidad, desigualdad, crear conciencia crítica de la realidad para el buen, mejor y superior funcionamiento de la sociedad, y la felicidad de los seres humanos, todo lo cual tiene relación con la educación, siempre que consideremos la ignorancia como uno de los determinantes de las malas decisiones durante la vida, y de la falta de oportunidades.

En el país los niños pobres y los ricos están separados y en condiciones de desigualdad. Los estudiantes de estratos altos van a planteles privados y los de estratos bajos a instituciones públicas. Los resultados en calidad van en detrimento de los colegios públicos y en contra de aquellos estudiantes que no tuvieron buena educación en sus primeros años. De ahí que el desbalance de calidad del sistema educativo aumente las desigualdades sociales como lo han señalado importantes estudiosos de la asignatura, a lo que se suma la formación de maestros.

Todo se resume en que entre nosotros importa donde se nace para ser quien se quiere, y no que ello se logra con talento, disciplina o habilidad. Es entender que una sociedad con mejores trabajadores y ciudadanos críticos capaces de verse por encima de sí mismos, es más capaz de resolver sus problemas y de alcanzar superiores rangos de prosperidad y justicia, y no hacerle el juego a que en el país algunos grupos le convenga que la mayoría de la población siga en la ignorancia y la pobreza, sin tener en cuenta que la salud de la democracia pende en gran parte de la capacidad de crítica y de la habilidad de sus ciudadanos para analizar y formar pensamiento propio.

De otra parte, vemos como el sector privado podría generar mucha más riqueza si contáramos con trabajadores calificados y conscientes de los problemas de nuestra sociedad. La educación que requerimos es una qie que forme para el trabajo, pero al mismo tiempo que dé la libertad a todos los ciudadanos para el engrandecimiento de la vida social y cultural. Hay que bien comprender que la educación es el entrenamiento para enfrentar la vida en lo económico, social, ambiental, filosófico, cultural, político, para una bienestar material y un mejor para conocer y entender a la sociedad, lo que nos dice que necesitamos un cambio de dirección que ayude a como pensar y no qué pensar. Es la consigna, en la seguirdad que avanzaremos más pronto que después. jomahevi@gmail.com Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoria Integral.

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