Ruben Darío Ceballos Mendoza

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

Nuestra educación pública tiene muchas deudas pendientes, tales como no apuntar al progreso constante y sostenido generando enojo, frustración, no se apoya lo suficiente, no se le destinan los recursos que debieran, no tenemos en general un progreso significativo, ni hay un interés genuino de contar con un sistema de educación pública que produzca resultados en aprendizajes de la más alta calidad desde lo local a lo internacional, lo que debería invitar a la sociedad civil a tomar en serio su incidencia en los sistemas de educación pública para su mejora, en vía a tener así organizaciones articuladas de distinta y cercana manera en el diseño, implementación, monitoreo, evaluación y escalamiento de políticas y programas públicos de educación en todos los órdenes de gobierno.

Concierne es esto, promover un grande pacto sociedad / empresas / instituciones educativas / gobierno, a efecto que proteja bien y fielmente los intereses ciudadanos de mejora educativa, que lleven a multiplicar esfuerzos desde la ciudadanía al tenor de dicha mejora educativa y hacerla que cuente con cada vez mejor recepción por los gobiernos y con resultados significativos en todos los confines territoriales.

Es comprender la sociedad en su conjunto que la educación es tarea de todos. Que no son suficientes solo buenas escuelas, sino a las familias inmersas e integradas de lleno es esa tarea, comunidades, organizaciones, empresas, instituciones de educación privadas. Del entendimiento de todos los espacios públicos como infraestructura de educación para la vida y el civismo. Gobiernos dispuestos a aprovechar dichos esfuerzos y construir en conjunto una educación moderna, incluyente, eficiente, talentosa y que habilite el florecimiento pleno de las personas.

No puede seguir nuestra educación sometida a mala administración, abandono y retrocesos que tiene en muchos rubros, así mediáticamente se nos diga lo opuesto. La educación es el soporte fundamental para progresar como sociedad, por lo que no debe ni puede jamás ni nunca ser un tema menor. Preocupan muchos temas que son fundamentales para su desarrollo, cual es tener una formación académica superficial y por ende deficiente.

De no entenderse que la educación es el proceso de facilitar el aprendizaje o la adquisición de conocimientos, habilidades, valores, creencias y hábitos de un grupo de personas que los transfieren a otras personas, a través de la narración, la discusión, la enseñanza, el ejemplo, la formación o la investigación; que debe ser rica en conocimientos concretos en torno a la naturaleza y a la sociedad, debiendo ser una preparación para la vida a través del hábito de la observación, el análisis, la reflexión, teniendo en cuenta las peculiares aptitudes del individuo concreto; que importa por su capacidad para transmitir valores que nos ayuden a construir una sociedad más justa, igualitaria, dinámica y diversa, acudiendo a los diversos recursos tecnológicos que nos proporciona el mismo contexto; que su objetivo es formar la personalidad ideal sustentada en la vitalidad, la sensibilidad, el esfuerzo, la sabiduría y la inteligencia; y, que su finalidad es infundir sabiduría, la cual consiste en saber usar bien nuestros conocimientos y habilidades, en la realidad de adquirir cultura y que ella, la cultura, es la actividad del pensamiento que nos permite estar abiertos a la belleza y a los sentimientos humanitarios; …… a la vista estará elevado a la N potencia nuestro fracaso.

*Rubén Darío Ceballos Mendoza. rubenceballos56@gmail.com *Jurista

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