Ec. Omar Escobar

Si analizamos la composición del presupuesto nacional en 2020, cuyo valor alcanzó los 272 billones, de los cuales, el 63% ($172 Billones) es absorbido para gastos de funcionamiento, el 21% ($59,2) para deuda y el 14% ($40,3)para inversión; claramente surgen las respuestas al déficit y al escaso desarrollo económico; una país no debe gastar más de lo que produce, un Estado debe contar con instituciones y empresas eficientes y un país con una sociedad eficaz y preparada. Cuando esto no sucede, el déficit se origina por improductividad, por tanto, la contabilidad pública necesita un fundamento económico…es así que una reforma tributaria equitativa, comenzaría por analizar la erogación más significativa en los gastos de “funcionamiento”…es allí  donde están los onerosos gastos improductivos a través de nóminas que van desde el congreso de la república, el aparato judicial, defensa y la deuda pensional; cuyo peso deriva de los sueldos y honorarios escandalosamente altísimos de la “burocracia improductiva del Estado”…causante, desde hace décadas, de la formación del déficit público. Dicho déficit conlleva a crear un déficit en las poblaciones más vulnerables, no se olvide que según la reforma de este año, las empresas, solo aportarían el 10%; esta es una forma de acumulación y protección del gran capital, bajo la receta “todos ponen y uno gana”… en solo 30 años, llevamos 20 reformas con el propósito de ampliar la base tributaria sin tocar la burocracia estatal y sus onerosas prestaciones sociales, que en el largo plazo, tumban cualquier fórmula y sistema pensional…

Otros ejemplos de la ineficiencia estatal… Dado que la reforma traía un impuesto vehicular, para financiar al ministerio del medio ambiente, cabe mencionar el incremento del 3% en gastos de Funcionamiento para 2020, el cual no se justifica, toda vez que la emisión de CO2, entre 2018 y 2019 se incrementó en un 10,98%, al igual que la tala de bosques llegó a más de 158.000 has. Entonces, el propósito de bajar contaminación se cambió por mantener empleados altamente remunerados. Por otro lado, el costo mensual por la nómina  del congreso al año es de $316.872.024.000 o (0,31billones); relativamente es una cifra muy baja para un Carrasquilla, quien pretendía 25 billones, pero en el largo plazo trae repercusiones serias en un Estado que dice carecer de recursos económicos.  

Una práctica común de los gobiernos liberales o conservadores, en los últimos 30 años, consiste en formular “reformas tributarias”, basadas principalmente en tapar huecos fiscales, con el esfuerzo de la población civil, pero jamás hay un recorte o ajuste en los gastos de las instituciones del Estado, es más, el porcentaje tanto de funcionamiento como la deuda, cada vez es mayor a la inversión…e incluso la inversión termina financiando el primer componente.

En la realidad, cuando un grupo social privilegiado deriva sus altos ingresos de la vinculación con el Estado, siempre acudirá a la misma fórmula de financiamiento y al mismo modelo contable… por ende, las reformas terminan haciendo daño a las bases contributivas mientras el problema estructural persiste en el largo plazo. Más el señor Duque y sus antecesores han hecho lo que tiene que hacer… es el pueblo elector de dicho gobierno, sobre quien recae la culpa.

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