Por: Uriel Ortiz Soto (*)

El drama que están padeciendo los papi cultores, es el fiel reflejo de las políticas mal orientadas del sector agropecuario; tan mal dirigidas, que llevan a creer, que quienes las manejan, no conocen  los intríngulis de: productividad, control de calidad y comercio internacional.

Quienes autorizaron importaciones de papa, en vísperas de la superproducción, deben ser sancionados por los organismos de control, puesto que en materia de comercio exterior, todo está regulado, como medida de protección a los productores; con las llamadas, cláusulas de salvaguardia.

En la crisis de los papi cultores, tienen toda la responsabilidad: el ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, que inicialmente autoriza las importaciones;  El ICA, quién expide los permisos fitosanitarios y el Ministerio de Comercio Exterior, que regula los registros de importación.

Siempre hemos sostenido, a través de nuestras columnas: Desarrollo Rural Integrado, que el Estado debe ser garante de lo que el campesino produzca, y en programas de comercio exterior, aplicar las cláusulas de salvaguardia, estipuladas en los convenios comerciales.

De otro lado: ell despelote de la vivienda rural,- que no ocurrió en el actual gobierno-, viene de tiempo atrás, pero, si es hora que los contratistas responsables, respondan ante las autoridades competentes y el señor ministro Jonatán Malagón, de explicación de cuáles son los resultados de las investigaciones realizadas hasta la fecha.

El proyecto de vivienda rural, implementado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, desde el  año 2012, fue toda una piñata, donde los pillos y ladrones de cuello blanco, que ofician de funcionarios de la entidad, en contubernio con contratistas corruptos,  hicieron de las suyas; varios de estos sinvergüenzas ya fueron a la cárcel; sin embargo, a la fecha, nadie da una explicación real y clara de lo que paso con dicho programa.

Pareciera que los humildes campesinos: – pequeños y medianos productores-, de carriel y mulera, con pies descalzos,  continúan siendo el estribo de funcionarios corruptos, incrustados en el alto gobierno, puesto que merced a su desconocimiento, son presa fácil para esquilmarlos y explotarlos, con las bondades que por ley les otorga el  Estado de Derecho.

No es que los gobiernos de los últimos tiempos, se hayan olvidado de los campesinos más necesitados, sencillamente, es la burocracia arrogante y altanera, que los somete a trámites o dificultades innecesarios, con el fin de   sacar provecho de sus más urgentes necesidades.      

Ahora que se vuelve a hablar de programas de vivienda: urbana y rural, Valdría la pena que el ministro Jonatán Malagón, de Vivienda y Territorio, le explicara a los colombianos, pero, muy especialmente a los campesinos, qué pasó con el programa de vivienda rural, Implementado en el  2012 por el ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, con el nombre de Dirección de Vivienda Rural, con un presupuesto de: cincuenta mil millones de pesos de la época, para construir inicialmente cuarenta ocho mil viviendas . 

El suscrito columnista, ha venido haciendo seguimiento a este programa de vivienda rural, sin que a la fecha se tengan satisfactorios resultados; lo primero que hicimos, fue visitar la dirección de vivienda rural, ubicada en el piso quinto del edificio de Avianca, al preguntar por el director, se me dijo en palabras textuales: “no pierda tiempo, porque esto se lo robaron”.

Sin embargo,  posteriormente, me atendió el señor: Fredy Augusto Maya, quién en términos similares, me dijo lo mismo; le solicité se me ampliara la información y me remitió a la vicepresidencia del Banco Agrario, donde tampoco se tuvo respuesta satisfactoria.

Regresé al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, donde un alto funcionario, me dijo, que el proyecto de vivienda rural, había sido trasladado al Ministerio de Vivienda y Territorio, allí, fui atendido por la directora de comunicaciones, quién me informó, que el a partir del mes de junio, el proyecto fue recibido por el Ministerio de Vivienda, pero que estaba en evaluación, sin que a la fecha se halla recibido informe alguno.  

Total, todo se ha ido en dilaciones y quienes se lucraron de este proyecto, deben estar disfrutando de lo lindo en verdaderas mansiones, mientras los humiles campesinos, junto con sus familias,- presuntamente beneficiarios-, tienen que guarecerse de las inclemencias del tiempo, bajo un techo de paja e infinidad de veces, víctimas de los deslizamientos y toda una vida a la intemperie, padeciendo: hambre, frio, enfermedades y todo tipo de necesidades.   

Siempre lo hemos dicho a través de esta columna, que el programa de: Desarrollo Rural Integrado, debe incluir obligatoriamente la vivienda para el campesino, dotada de todos los servicios públicos, con el fin de proporcionarles una vida más llevadera  en sus arduas faenas agrícolas.

Si queremos que el campo prospere y así evitar que nuestros campesinos, emigren a las áreas urbanas, a fortalecer los cinturones de miseria, es indispensable depurarlo de la burocracia arrogante, altanera y corrupta, que les está haciendo la vida imposible. Claro está que con algunas excepciones.

urielos@telmex.net.co

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