Se observa que todo sistema democrático, sean democracia representativa o directa, se basan en el “sistema electoral de votación”; dicho sistema, es un instrumento que permite dar la victoria a las “mayorías”, dando nuevamente legitimidad a la democracia para el ejercicio directo del poder y es así como ha logrado prevalecer y mantener, lo que Sartori (2007) llama la “liberal democracia (…) donde la potestad popular resurge y es capaz de actuar”. (p.218). Más sin embargo, esa actuación está condicionada “para crear un sentido común ilusorio y hacer que las personas actúen de acuerdo a los intereses de una pequeña élite mundial” (Chomsky, 1993).

Si hoy en día, tenemos en cuenta, la presencia de grupos múltiples, enfrentados no solo en opiniones políticas sino en intereses económicos, el pluralismo es un nuevo factor que dinamiza el ejercicio de la política. De allí que Downs y Dahl, hablan de un “régimen poliárquico” con múltiples partidos que compiten entre ellos para asegurar el poder. Sin embargo, estos autores desconocedores de nuestra práctica política en Latinoamérica, olvidan que la estructura del poder político es duopólica, que deriva en un sistema bipartidista; partidos hegemónicos que representan a grupos de gran influencia económica, social, cultural y política…de allí la degeneración de la democracia en plutocracia como lo decían los griegos.

Hasta aquí es necesario recordar que los “sistemas de gobernanza” observados en Latinoamérica, desde finales del siglo XIX, sean estos, de tipo dictatorial o democráticos, cumplen un papel fundamental en cuanto a la organización de la economía y por ende ejercen influencia en la organización social, política e ideológica de una sociedad. Es más, la mayoría de líderes y administradores o gobernantes de la cosa pública, han beneficiado económicamente a una parte de la sociedad, bajo el amparo y protección de la misma sociedad civil. Por tanto, política + economía + derecho + ideologías = Statu quo; un estilo de la democracia liberal.

Un ideólogo del liberalismo, Alexis de Tocqueville, decía: “(…) democracia equivale

a una sociedad en la que se da una igualdad de condiciones para sus miembros, es decir, una sociedad organizada de una manera no estamental”. Aspecto que refuto, pues un sistema político basado en grupos o élites de poder, no puede genera igualdad de condiciones, dado que hay una clara competencia al interior de dichos grupos por conquistar el poder y más aún cuando los partidos políticos tienden a la oligarquización. Bajo este enfoque y al analizar la democracia como instrumento de las élites de poder, desde lo político, retomo los aportes teóricos de Anthony Downs, quien en su obra “Teoría Económica de la Acción Política en una Democracia”, traslada a su teoría de la democracia, las ideas de la ciencia económica, toda vez que el comportamiento de los grupos políticos es similar al de los agentes en el mercado, enfocados a maximizar su utilidad y a reducir los costos y riesgos.

Es más, el análisis de la democracia en la sociedad, debe contemplar las leyes de un mercado de competencia perfecta o imperfecta, dado la presencia de grupos políticos que transan votos, que es la mercancía política. Esta circunstancia, lleva a que los electores (gobernados) tengan posiciones diferentes frente a los gobernantes quienes se orientan por “motivaciones privadas”. (Downs, 2001, p.96). Por otra parte, la oferta política, constituida por los grupos económicos o élites de poder que disputan el mercado electoral, bajo el concepto de “competencia por el caudillaje” reafirma que la igualdad de condiciones, es una ilusión. Shumpeter y Max Weber, en su época, sostenían que “la democracia es la participación de diferentes capitalistas en la carrera del poder político”, aspecto que no ha cambiado en el siglo XXI, donde se han fortalecido las élites de poder, haciendo suyo el instrumento democrático para la acción política, creando así un sistema plutocrático de las élites para gobernar el mundo; así pues concluimos que el verdadero poder político, está en las minorías, dado la presencia de duopolios políticos del poder, los cuales crean mercados imperfectos, donde no existe competencia en igualdad de condiciones; por un lado las élites con poder decisorio sobre el modelo económico y el líder del partido político, y por otro, las masas sin ese “poder”, pero necesarias para avalar el sistema electoral.

Si para los griegos, el ejercicio de la democracia consistía en la participación del pueblo en las decisiones colectivas, en beneficio del bienestar de esa sociedad, los romanos capitalizaron el concepto en favor suyo, toda vez que se erigieron como élite gobernante y

constituyeron las bases de la demagogia actual. Los grandes industriales, magnates financieros, intelectuales y líderes políticos con gran poder decisorio, pueden socavar la libertad de sus congéneres, transmutar o manipular el concepto de la democracia, a favor suyo… he aquí otra razón para hablar de plutocracia como un sistema cerrado y reservado para quienes cumplan con ciertas características: niveles de ingreso, influencia, poder y abolengo…

En síntesis, el actual sistema mal llamado “democrático”, asegura y protege posiciones estratégicas del poder judicial, diplomático, religioso y militar, como requisito fundamental de las élites de poder. Desde una perspectiva verdaderamente democrática, este sistema político está en colapso y el abstencionismo, es el mejor indicador de su deterioro. El problema es la falta de organización de los abstencionistas y su incapacidad de tomar decisiones estratégicas. Al contrario, la escaza minoría que gobierna en un país, es quien toma y modifica decisiones avaladas en derecho, por tanto, su poder se mantiene… ésta es una de las razones para retornar a la democracia.

Ec. Omar Alirio Escobar

REFERENCIAS

  1. Bobbio, Norberto. (1998). As Ideologias e o Poder em Crise, Paz e Terra., Brasil, Rio de Janeiro.
  2. Shumpeter, J.A. (1983). Capitalismo, Socialismo y Democracia. (1983). Tomo 2. Barcelona, Ed. Orbes.
  3. Tocqueville, Alexis. (1984). La Democracia en América II. Madrid. España. Ed. Sarpe CIBERGRAFIA
  1. Cortés Arbeláez, Alejandro. (2013). Downs, Anthony: Teoría económica de la Acción Política en una Democracia. Recuperado de: https://alejandrocortesarbelaez.wordpress.com/2013/08/26/anthony-downs- teoria- económica-de-la-acción-politica-en-una-democracia/
  2. Chomsky, Noam. (1993). Las 10 estrategias de manipulación que usan para dominar el mundo. Recuperado de: https://www.revistacomunicar.com/pdf/noam-chomsky-la-manipulacion.pdf
  3. Downs, Anthony. (2001). Diez Textos Básicos de Ciencia Política. España. Ed. Ariel. Recuperado de: file:///C:/Users/omar/Downloads/48713218-Anthony-Downs-Teoria- economica-de-la-accion-politica-en-una- democracia.pdf.
  4. Sartori, Giovanni. (2007). Qué es la Democracia. Cap.VIII: La democracia antigua y la democracia moderna.

Recuperado de: http://fadeweb.uncoma.edu.ar/viejo/carreras/materiasenelweb/abogacia/derecho_politico_

II/biblio/unidad3/Que-es-la-democracia.pdf
5. Streb, Jorge.(SF). El significado de la racionalidad en

economía.Recuperado de: http://www.ucema.edu.ar/publicaciones/download/documentos/139.pdf

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