Por: Hernando Pacific Gnecco*
Más de lo que imaginamos, hay patologías poco evidentes pero limitantes. Existen ciertas condiciones de salud invisibles para la gran mayoría de la gente, incluso para los profesionales de la salud; una de ellas es la fibromialgia, que afecta entre 2 a 4% de la población mundial, mayormente al género femenino 7 veces más que al masculino. Esta condición se manifiesta por dolor muscular generalizado y difuso que es percibido como un asunto psicológico de los afectados y, en consecuencia, sin el debido manejo. Cursa esta patología con rigidez muscular, alteración del sueño, hormigueo en las extremidades, cansancio, trastornos cognitivos y afección del estado de ánimo, entre otras manifestaciones.
El diagnóstico es el primer obstáculo, pues se realiza por descarte al no hallar una causa evidente. El siguiente problema es acceder al tratamiento: el enfoque terapéutico, multidisciplinario, implica atención neurológica, psiquiátrica, fisiátrica, farmacológica, cambio de estilos de vida y otros aspectos. El apoyo hacia el paciente es fundamental, ya que ve afectadas significativamente sus actividades cotidianas, la vida laboral y la calidad de vida. La fibromialgia no tiene una cura definitiva, pero los pacientes pueden recuperarse significativamente, ya que el daño a los tejidos es mínimo o inexistente; muchos pacientes aprenden a vivir con la fibromialgia y puede llevar una vida relativamente normal.
Todos tenemos ocasionalmente pequeños olvidos y dificultad para mantener la concentración, situación que con la edad se aumenta; «vainas de los años», dirán algunos. Ni los más jóvenes tienen su memoria o su atención 100 puntos; a todos nos sucede. Detrás de esta situación puede esconderse un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), que se manifiesta por problemas persistentes de atención, hiperactividad e impulsividad. Es normal tener alguna de estas manifestaciones a causa del estrés, problemas de distinta naturaleza o simplemente por realizar actividades simultáneas; pero esto se complica cuando la falta de atención impide a las personas afectadas realizar sus acciones normales, pues olvidan detalles o tareas importantes. Imaginemos que una persona conduce su automóvil, se distrae y origina un accidente; o que usted es permanentemente interrumpido por alguien incapaz de controlarse o de esperar su turno para conversar o saltarse una fila; Ellos pueden olvidar sus citas o tener problemas para gestionar el tiempo. Casi siempre manifiestan su TDAH de estas maneras; algunas pasan por incomodas o fastidiosas, pero otras pueden representar peligros. Tampoco se conoce la causa; parecen estar involucrados factores genéricos, neurológicos y ambientales. El manejo interdisciplinario es fundamental; como con la fibromialgia, las terapias adecuadas recuperan las habilidades sociales y laborales de estas personas, así como su calidad de vida. Actualmente no hay cura conocida.
¿Ha interactuado usted con personas excesivamente amables, simpáticas en extremo? Podríamos estar frente ciertas las manifestaciones del Síndrome de Williams; se trata de una condición genética que afecta a una de cada 7.500 personas. Se dice que es una expresión opuesta al autismo; los afectados sienten la imperiosa necesidad de entablar amistad con desconocidos, abrazarlos, ser extremadamente afectuosos, empáticos, conversadores y gregarios. En nuestra actual sociedad, que enseña a temer a los extraños, estas expresiones son una absoluta rareza y atemorizan; de otra parte, los afectados arriesgan su integridad cuando topan con gente potencialmente peligrosa; fácilmente se aprovechan de estas personas.
“Se entregan a cualquiera sin prejuicios, lo que parece encantador, pero el cerebro humano evolucionó para desconfiar de las personas nuevas; no sabemos cuáles son sus verdaderas intenciones, y las personas con este síndrome no pueden hacer esta distinción”, afirma la investigadora Alysson Muotri. “Pocas personas con esta condición viven de manera independiente en la edad adulta; sufren de ansiedad grave”, continúa. De contera, muchos afectados tienen un coeficiente intelectual menor al promedio, problemas de aprendizaje, trastornos en el desarrollo y afecciones cardiovasculares. Hay una carga genética importante en ellos que afecta el sistema endocrino.
¿Cuántas personas van por la vida sin ser conscientes de estas situaciones y otras similares, y como afecta a la sociedad?
*Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Columnista
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