Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*
Demandamos en verdad de dirigentes en general, de políticos en particular y en nuestro caso concreto, de gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y ediles, realmente cercanos. Esos de los que se dice en el argot popular, “de lavar y planchar», “de andar por casa”, sin que ello signifique mal interpretar el decir. Sentirlos, toda vez que la referencia hace alusión a que deben ser más empáticos con sus coterráneos, con la gente en general, un vecino más, amigos ciertos independientemente que se comulguen o no con sus propósitos; y, no verlos como los vemos, y cotidianamente se comenta, creídos cuales reyezuelos, levitados, mirando por encima del hombro, inabordables, como si no fuesen humanos, como si no fuesen seres de carne y hueso.
Servidores públicos que caminen al lado de la gente. Celebren y festejen con ella. Integrados. Que animen. Recorran sus calles. Ejerzan en su beneficio. Mostrarse y demostrarse. Compartir y participar. Que aúpen en el sentido de pertenencia. En todo cuanto atañe a la cultura ciudadana. En la importancia que participen decidida, decisoria y activamente de la cosa pública. Que sean más ayudando a cambiar el rostro de la ciudad, más cuando nos acercamos a nuestros 500 años, lo que sería y constituirá para cualquier ciudad del mundo un evento de inmensas dimensiones, ya que es por sí mismo dicho acontecimiento un hecho de connotación universal, como es ser nuestra Santa Marta la aún vigente población primera en Suramérica, que a nuestros mandatarios, organizadores, dirigentes, líderes y demás debe obligarlos, cuando hay grandeza de espíritu, a que seamos una mejor ciudad; y en tal derrotero, buscar, procurar y garantizar, entre otros aspectos, infraestructura de primera, transporte público eficiente, seguridad y los mejores servicios turísticos en todas sus consideraciones.
Dirigentes que prioricen una transformación real de nuestro Distrito, que vean a nuestra ciudad como un lugar ideal para llevar a cabo eventos magnos. Que capaces sean de poner en marcha y de manera permanente un plan extraordinariamente ambicioso para cambiarle la cara a Santa Marta, empezando por la seguridad de sus pobladores y visitantes como una apuesta contundente con pertinente comunicación, control, cómputo y contacto ciudadano, lo cual opere en zonas estratégicas para brindar mayores seguridades.
Un plan cierto que fortalezca nuestra transformación capitalina, iluminadas sus calles y avenidas, se lleven a cabo trabajos de pavimentación, bacheo donde necesario sea, modernización de los centros de transferencia de las áreas estudiantiles, construcción de ciclovías, eficiente interconexión de nuestro Centro Histórico con la ciudad toda, entrarnos más al mundo, modernizar lo zona periférica, trabajar con quienes corresponda de manera coordinada para el embellecimiento integral con acciones de iluminación, poda de árboles, bacheo, repavimentación y rescate de espacios públicos.
Promocionar mayormente nuestra cultura, llevar a todas nuestras localidades, comunas y barrios eventos de toda índole que incluyan la apertura de exposiciones de arte, conciertos, una destacada oferta gastronómica que impulse nuestra comida típica. Se trata en fin de adelantar acciones integrales que nos ayuden a dimensionar la ciudad con visión positiva de cambios y transformaciones que mucho digan y bien hablen de nuestros dirigentes, en lo que demostrarán que pueden estar a la altura de este singular evento que se avecina y será seguido, sino internacionalmente -en lo que hubo descuido y falta de diligencia-; al menos en el orden y contexto nacional.
*Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Master en Derecho Público. Columnista

