Ec. Omar Escobar

Según la Organización Mundial de la Salud, asegura que de los casos diagnosticados de Covid, el 1,2% corresponde a menores de cuatro años; 2,5%, a niños entre 4 y 14 años; y 9,6%, a los jóvenes de entre 15 y 24 años. En cuanto a la tasa de mortalidad, mientras para adultos está en el 2% para menores edad está en 0,1%. Así mismo las sociedades de infectología pediátrica aseguran que hay otros adenovirus que resultan más letales para los niños como el virus sincitial además, los niños resultan con menos carga viral y contagian menos. El estudio Kids Corona hecho en Barcelona demostró que 99% de niños cuyos padres tenían coronavirus, eran asintomáticos, cuando se midió la carga viral solo 11% tenía y en la mayoría de los casos las pruebas arrojaron incluso resultados negativos… Creo que son argumentos suficientes para abrir de una vez los colegios y regresar a clases presenciales, bajo el esquema de la alternancia; que en realidad no son más que unos turnos de cuatro horas, tres veces a la semana.

Sin embargo el cinismo de los sindicatos de profesores, que han aprovechado la pandemia para chantajear una vez más al Gobierno y señalar que no vuelven a clases hasta que no se garantice, la “salud digna”, vacunación y hasta mejora en la infraestructura educativa. A este paso volveremos a clase después de otra pandemia. Pero la culpa también es del Gobierno Nacional que carece de autoridad y de una reforma urgente para terminar con los beneficios del gremio. El gobierno sube el tono en declaraciones públicas, pero le transfiere el problema a las secretarias de educación que tampoco se caracterizan por la eficiencia sino por el compromiso político.

Esa vieja costumbre de lavarse las manos, entre Fecode y el gobierno, los que están perdiendo son los niños, el aprendizaje y el desarrollo nacional. No pierden solo clases, es un evidente retraso académico. Unicef, la academia de pediatría americana, y la sociedad neurológica infantil coinciden en que no ir al colegio está generando desordenes de neurodesarrollo y conducta, trastornos de sueño, ansiedad, obesidad, sedentarismo y hasta tics nerviosos.

Es respetable que algunos padres que decidan no enviar a sus hijos a clase, pese a toda la evidencia científica. Pero es un crimen contra, sí quieren hacerlo… es  un portazo en la cara, por la desidia del Gobierno, la ineficiencia de las administraciones locales y el chantaje oportunista de algunos docentes quienes han aprovechado este año, para sus actividades particulares, menos dedicarse a la auto superación.

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