Por: Francisco Javier Vásquez Atencio*

Desarrollo social es poner en primer lugar a las personas en los procesos de desarrollo. La pobreza no solo se refiere a los bajos ingresos; se trata también de la vulnerabilidad, la exclusión, las instituciones poco transparentes, la falta de poder y la exposición a la violencia. Promueve la inclusión social de los pobres y vulnerables empoderando a las personas, creando sociedades cohesivas y resilientes, y mejorando la accesibilidad y la rendición de cuentas de las instituciones a los ciudadanos. Los esfuerzos en esta asignatura, al involucrar a los gobiernos, las comunidades, la sociedad civil, el sector privado y los grupos marginados, transforman la compleja relación entre las sociedades y los Estados en acciones concretas. Los datos empíricos y la experiencia operacional muestran que el desarrollo social promueve el crecimiento económico y conduce a mejores intervenciones y a una mayor calidad de vida.

Desarrollo humano es el proceso en el cual una nación o región geográfica invierte un porcentaje de sus recursos económicos en el mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos.  Generalmente se produce a través de la creación de las condiciones para que las necesidades fundamentales de la población sean satisfechas y sus derechos humanos básicos respetados. Es una medida de la calidad de vida del ser humano en una nación o sociedad determinada, que se aleja de las consideraciones puramente económicas.

El PNUD lo define como el proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y oportunidades, que lo componen el desarrollo social, el desarrollo económico y el desarrollo sostenible. También se comprende como la satisfacción de las necesidades identificadas por Maslow en su famosa pirámide. Suele estudiarse dentro de comunidades específicas, identificadas étnicamente, por género, por segmentación geográfica regional, local o incluso dentro de una misma ciudad. De ese modo, puede estudiarse el grado de mejoramiento en la calidad de vida de un cierto tipo de individuos y cotejarlo con el promedio general, o visualizar su progresión en el tiempo.

Exigir derechos impone cumplir deberes. La trampa política del populismo está en la captura de los derechos humanos como un instrumento para crear una sociedad pasiva, que exige derechos olvidando que estos derechos son viables a través del cumplimiento de deberes fundamentales que construyen dignidad y libertad a partir del ejercicio de una ciudadanía activa para crear crecimiento y bienestar. Una trampa que hoy vive el Estado desde la escasez, ante su imposibilidad de garantizar condiciones mínimas de bienestar social; y la sociedad, desde su posición delega al Estado para construir un progreso que no llega, poniendo a prueba la vigencia de los derechos humanos, entendidos como pilares fundamentales de garantía para una prosperidad sostenible, cuyo objetivo es que todos los seres humanos disfruten de una vida próspera y que todo progreso económico, social tecnológico se dé en armonía con la naturaleza. *Administrador de Empresas. Especializado en RR.HH. Especializado y Magister en Gerencia Social

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *