Por: Ethel Carolina Cerchiaro Figueroa*

Que importante fuera que como departamento y municipios tuviésemos de manera positiva nuestra propia marca, esa que según los entendidos constituye uno de los fundamentos esenciales en el modelo de gestión de las organizaciones, sean estas cuales fueren y en el nivel y área que corresponda. Ellas las organizaciones, deben esforzarse por diferenciarse, por mostrar, demostrar y vender unos valores que le concedan confianza y personalidad propia. Es un activo estratégico y no un elemento apenas identificador, amén de reivindicar el poder de la imagen y la representación de identidad,

Es darle a nuestra gente un motivo superior para acrecentar sentir, sentimiento y sentido de pertenencia, un algo y un todo que nos represente, que sea mensaje y reflejo cierto del cambio y transformación que se quiere. Una marca es un sueño, algo para querer y por lo que luchar. Es dotarnos de una marca propia, que nos diferencie de los demás, que genere oportunidades para nosotros y capaz sea para atraer inversionistas propios, regionales, nacionales y extranjeros.

Una marca que muestre por sí misma una nueva imagen corporativa, que traduzca las oportunidades que ofrece para llevar a cabo esa transformación que como territorio se quiere lograr, que genere confianza para invertir en él, para impulsar desarrollo e implique industria, turismo, comercio, así como demás otras posibilidades y probabilidades. Cambios y transformaciones que necesitan, que requieren estar acompañados de una marca que lo visualice de una nueva como más fresca y atrayente imagen con la que bien y mejor nos queramos vender en el mejor sentido del vocablo.

Posicionar una marca no será nunca un gasto, sino una muy rentable inversión del inmediato al largo plazo, que crea confianza, identidad, seguridad, reputación, reconocimiento, sugestión, sello propio, algo reconocible, auténtico, individual, con lo que se emite una señal positiva y gratas sensaciones. Es sin lugar a ningún género de dudas una herramienta, un instrumento valioso en el mundo económico de hoy.

Sirvan estas líneas a los gobiernos locales para apurarse a crear sus propias marcas, sus propios proyectos de cambio, que sepan cual es el camino a recorrer y cómo recorrerlo para, por fin, producir transformaciones de orden positivo y esperanzador en su seno. Falta y queda mucho, pero menos faltará si se empieza lo más pronto posible. ethelcerchiaro@hotmail.com

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