Economista Omar Escobar

Por: Ec. Omar Escobar

En la década de los 70, Venezuela tenía tasas de crecimiento en un promedio del 2,5%, según el Banco Central de Venezuela, impulsado mayormente por la industria petrolera, con una tasa de inflación baja, una moneda relativamente fuerte, acompañada del crecimiento urbano, hasta la presidencia del socialdemócrata Carlos Andrés Pérez (1974-1979), quien impulso la estatización de la actividad petrolera en 1976. En los siguientes años la economía se debilitó, a causa de la corrupción política, el mal manejo de Petróleos de Venezuela, S.A, (PDVSA) y la baja diversificación de la economía: la inflación pasó de 7,2% en 1978 al 81% en 1989, causando una caída significativa del poder de compra de los venezolanos y no hubo ninguna medida fiscal y monetaria implementada por los gobiernos de Pérez y Rafael Caldera, capaz de contener el debacle económico. Luego vendría el gobierno de Hugo Chávez, que por espacio de 10 años, pudo estabilizar el poder político interno y gracias a los altos precios del petróleo, tuvo ingresos significativos que los enfoco, principalmente, a la ayuda social de corte clientelar, visibilizada en los planes denominados “misiones”. Más, ese boom petrolero, terminaría en 2014, y saldría a la luz, el alto financiamiento de dichos planes con los mercados financieros internacionales y la deuda externa de Venezuela, pasó de 25.000 mil millones de dólares en 2005 a más de 120,000 millones de dólares en 2006 de los cuales.

La política macroeconómica, estuvo enfocada a incentivar el consumo, como lo habían hecho en la década de los 70, vía incremento de la renta personal disponible, ayudado básicamente por los subsidios al consumidor, y los abultados aumentos salariales cada año, permitiendo un aumento de la masa monetaria en circulación. Si bien parte de los subsidios se orientaron al sector productivo cooperativo, éste no respondió a la demanda interna, en cantidad y calidad, por tanto, conllevó a depender de las importaciones que resquebrajó el sistema productivo nacional. Súmese el rígido sistema de control de cambios, surgido desde los años 80, con la intención de evitar la fuga de capitales, pero permitió desencadenar la corrupción y elevar virtualmente el valor de la moneda nacional, seguidamente con la ineficaz operación de las empresas públicas, el BCV, emitió dinero para suplir los déficit de aquellas empresas, conllevando a un déficit de considerables proporciones. Con un tipo de cambio rígido, un alto déficit fiscal, emisión de dinero para cubrir los déficit, más una baja productividad interna, pero con elevados salarios, son elementos para un proceso inflacionario que desequilibra cualquier economía, en el mediano plazo. 

Otro factor negativo está relacionado con las decisiones arbitrarias del mandatario estatal, con la expropiación de algunos inmuebles del sector productivo nacional e internacional, lo cual ocasionó no solo la oposición política de sus propietarios y adversarios, sino la pérdida de producción e importación de bienes de consumo, dando pie a las demandas penales internacionales y a la escaza credibilidad del sistema económico y de su moneda. En 2007, Chávez, ordeno a las transnacionales del petróleo acogerse al nuevo sistema de “empresa mixta” con PDVSA, y Conoco-Philips, rechazo los términos y acudió al arbitraje internacional, la cual le dio la victoria: Don Wallet, dijo: «Conoco, actuará de forma agresiva y persistente para lograr el saldo de la deuda”. (Lares, 2018). Citgo Petroleum Corporation, tres filiales de PDVSA en USA, fueron embargadas para cubrir los US$1.400 millones de dólares que le  deben a Crystallex por un juez federal. Estos son los costos de la expropiación de Chávez – juez blanco, mata presidente mulato.  Tales medidas generaron caos productivo y pánico financiero, cerrando el crédito internacional, propiciando la fuga de capitales y aumentando la demanda de divisas con la consecuente disminución de los medios de pago nacionales, inflación galopante y caída de la tasa de cambio. A comienzos de 2014, y con los precios del petróleo en alza, Venezuela entra en recesión. La formación bruta de capital fijo se va al piso, según el Banco Central de Venezuela (2019), en 1997 ascendía a 2.962 millones de dólares, para llegar a un clímax de US$18.112 en 2012 y luego cae al 5.973 en 2015. Según el informe a 2019 del Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación del país cerró en 130.060,2 % en 2018, mientras que el producto interno bruto (PIB) se contrajo 22,5 % durante el último trimestre del mismo año.

Actualmente en Europa, al gobierno de Maduro, se le tiene embargado más de 4.800 millones de euros y la Casa Blanca emite órdenes ejecutivas para imponer sanciones económicas a los países que no son de su agrado bajo el pretexto de la seguridad nacional y la sagrada democracia. Las sanciones de Obama en 2015, las de Trump, de agosto de 2017, imponen un embargo financiero que ha cortado todo el acceso de Venezuela a la obtención de préstamos, por otra parte, EEUU impone sanciones a las empresas y países que hagan operaciones comerciales con Venezuela, ocasionando la disminución importaciones de bienes de consumo y la caída en la producción de petróleo con pérdidas $6 mil millones de dólares anuales. El intervencionismo anglo que se autoproclama “liberal y demócrata” altera las decisiones en materia macroeconómica, atando las manos de los estadistas y perjudicando la economía nacional. Ahora se suma el grupo de Lima, compuesto por 14 países capitalistas -irónicamente subsidiadores- destinando más de 40 millones de dólares para los migrantes venezolanos en Colombia, de los cuales, la mayoría no son sino delincuentes o no tienen capacidad de compra ni de competencias empresariales, lo cual, presionan el mercado informal, desplaza la fuerza laboral nacional y ha incrementado considerablemente la delincuencia organizada en el país receptor. Claramente, hay un intervencionismo solapado dirigido a arruinar la economía a costa de todo; es una política estadounidense de desprestigio del sistema político mediante la inducción a la salida masiva de migrantes, y es a través de Mercy Corps – miembro activo del programa VenEsperanza- que no enseñan a pescar sino, regalan el pescado… subsidio puro y exclusivo para el migrante venezolano, no para el migrante colombiano… así las cosas es una acción política antes que humanista.

Venezuela ha tratado de sobrellevar su economía, gracias a alivianar las restricciones  operaciones financieras  como la venta de bonos emitidos por la Compañía Petrolera Nacional de Venezuela, que en el año 2017, según el Wall Street Journal, Goldman Sachs Group Inc. compró $2,800 millones en bonos del monopolio petrolero estatal venezolano PDVSA. Esta situación demuestra que la economía venezolana, aún guarda joyas, ocultadas por los medios de comunicación, lo cuales muestran a Venezuela como una economía en crisis y a su presidente como un dictador, a fin de justificar una intervención militar para usurpar la riqueza energética… vieja estrategia gringa.

La derecha venezolana culpabiliza al sistema de planificación central, bajo el supuesto que dicho sistema, es antagónico a la economía de mercado, cuando ésta juega un papel importante en la conquista de mercados, en la prevención de riesgos para la inversión y en su más alto nivel, es base para la geopolítica internacional; razón por la cual, atacar el modelo de planificación, no tiene sentido. Las medidas de política interna de reestructuración económica no contribuyeron a favorecer el sistema económico venezolano, la política orientada a estimular el consumo en la población, debía estar acompañada de la inversión en formación de capital fijo, la diversificación de la producción, reducción del déficit fiscal, crear infraestructura productiva, mejorar la calidad educativa para desarrollar tecnología de punta, sobre todo en exploración petrolera a grandes profundidades del océano y la lucha anticorrupción, entre otros. Para ello, se requería un equipo de trabajo con alta formación en ciencias duras, en post del desarrollo de la ciencia y la tecnología. En fin, hubo errores internos, como la carencia de un equipo técnico pero también hay sanciones ilegales e intervencionistas de EEUU y Europa que afectan la autonomía, la independencia y la soberanía del país. Así las cosas, es probable una dictadura local inducida desde el orden internacional y como siempre propia de las altas elites.  

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