Por : José Manuel Rodríguez Pimienta*
Aún con el peso perturbador que causa en el pensamiento la enfermedad que deprime , el mutismo no puede ni debe ser el antídoto que detenga la ansiedad de expresar con fuerza tantas emociones represadas no solo referidas a los sentimientos estimulados por los excesivos afectos de los familiares y amigos , sino también por el impacto que le produce a mi alma lo negativo que sale para nuestra maltratada sociedad . Porque duele saber cómo se dilatan las soluciones a tantos problemas juntos y complejos que suceden en la ciudad por culpa de la desidia de sus gobernantes y de quienes están más interesados en recibir gabelas del sistema que de defender los intereses de una urbe maltratada por la indiferencia y la inacción.
Más angustiosa que la enfermedad es observar la desesperante expresión de nuestros compatriotas frente a la situación de impotencia que padecen por las difíciles condiciones que actúan a su alrededor cercadas de empobrecimiento y miseria . Ese es el dantesco panorama que se sigue viendo en ciertos sectores de la ciudad donde solo se escuchan las lamentaciones y el dolor que causan las tragedias . Y todavía en la espera de la ayuda humanitaria solicitada a gritos y enjuagadas con lágrimas . Eso duele y se siente más que estar enfermo.
Los graves problemas que padece la ciudad en estos momentos de profunda crisis en sectores empobrecidos no se maneja con mercaditos ni con pequeñas ayudas para varios días . No se alimentan con la demagogia de las falsas promesas y las mesiánicas posturas de aduladores oportunistas . Son momentos que requieren la masiva solidaridad de todos los sectores productivos y la sociedad civil en general de contribuir masivamente al socorro de un sector social deprimido que necesita pronto auxilio para sus dolencias . Y no esperar que sea solo el gobierno nacional que actúe para mitigar un problema que puede empeorar con el tiempo , si no se ataca con oportunidad. Porque , entre más se profundice la pobreza y se radicalice la miseria con mayor fuerza sale a flote la violencia , la inseguridad y el desespero de la sociedad . Por eso la ciudad de Santa Marta necesita de soluciones urgentes . De acciones profundas de cambios en el estilo de manejo de ciudad y criterios democráticos . Que regrese al seno de los gobernantes la sensibilidad popular y las maneras de gobernar con dignidad , responsabilidad y decoro . Asuntos difíciles de practicar en este medio saturado de corruptela , pero no imposible de introducir si construimos propósitos de enmiendas.
Por eso es preocupante , por el momento , que nuestra amada ciudad esté atacada por dos flancos que la tienen al borde de la desesperación : de un lado , las consecuencias generadas por un fenómeno natural que no ha sido superado y que lo amenaza otro en iguales condiciones y , la política convertida últimamente en azote perturbador de estabilidad . Esto último preocupa mucho más por su mayor impacto de desestabilización en la acción de manejo de la Cosa Pública por la debilidad de los gobiernos locales.
Las determinaciones de los jueces sobre los procesos democráticos son impactantes y muchas veces desestabilizadores . Santa Marta y el Magdalena no han sido la excepción . La incertidumbre las invade y la desesperación en los gobernantes los acorrala . De allí surgen las improvisaciones y las malas decisiones . Y con ellas juntas las de no hacer nada favorable para sus gobernados . Menos ahora cuando entramos en campaña atípica para elección de gobernador y con una espada del Consejo de Estado que estuvo en la cabeza del alcalde.
Con todo ese dossier de problemas juntos que padece nuestra amada ciudad es mucho más el dolor que siento por ella que lo que tengo en mi existencia . Me duele verla desprotegida , sin timonel , sin brújula y al vaiven de los oportunistas que esperan dar el zarpazo para seguir en el deleite de sus recursos . ¿ Hasta cuándo será la prolongación de este calvario que padecen los más necesitados de la generosidad ciudadana ? , ¿ Si resistiremos nuevamente el impacto de un fenómeno natural igual o mayor que el pasado sin que se hayan tomado correctivos oportunos ? El tiempo se encargará de dar respuesta a los interrogantes . Mientras tanto debemos estar atentos para que no nos sorprenda de nuevo la naturaleza y evitar mayores males para los más necesitados y , estar preparados para afrontar también con altura y decoro las condiciones políticas que nos atropellan.
*Licenciado en Ciencias Sociales. Docente Universitario. Ex Secretario de Educación Departamental. Ex Gobernador Departamento del Magdalena
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