Por: José Manuel Herrera Villa*

Los modelos de desarrollo tradicionales de los países tomaban como base única los aspectos de progreso y crecimiento económico; que no obstante haber generado resultados aceptables y positivos, sumar debían factores importantes como calidad de vida, bienestar social y necesidades humanas básicas, a fin que dicha medición fuese integral; razón que obligó se introdujera a partir de 2013, el Índice de Progreso Social (IPS); un proyecto cuyo objetivo es el de brindar información estadística desglosada sobre el bienestar humano, de manera que los formuladores de políticas públicas, organismos internacionales de desarrollo, organizaciones filantrópicas, organizaciones de la sociedad civil y el mundo académico tengan esto como base para una idea de cómo distribuir sus inversiones; ya que algunas de las mayores oportunidades están en abordar los problemas y retos sociales.

El IPS se organiza en torno a tres dimensiones: Necesidades humanas básicas, fundamentos del bienestar y oportunidades, que cuentan con 12 componentes, los cuales basan sus indicadores únicamente en resultados y no en esfuerzos. Lo importante aquí no es cuánto invierte un país en determinado sector, sino en cuales han sido los resultados concretos de esa inversión. Lo que realmente se busca es lograr medir el impacto social de los proyectos, actividades e iniciativas que se realizan en los diversos sectores del país. Se evidencia como una herramienta útil para empresas y organizaciones internacionales a la hora de definir estrategias y observar tendencias de estabilidad institucional y la incidencia de estas en la inversión, lo que permite realizar una relación de doble vía entre la Inversión Extranjera Directa (IED) y el IPS, en la medida en que la IED genera nuevos proyectos y promueve un mayor nivel de empleo e impacta de manera directa la salud, educación y el desarrollo de nuevas infraestructuras. Del mismo modo crea un entorno institucional y político estable, donde la base de la sociedad se desarrolle bajo principios de oportunidades e inclusiones; se enmarca como un contexto atractivo para que la inversión extranjera se desempeñe en un ambiente de equilibrio y confianza.

Si este conjunto de posibilidades se da, esto logra que un adecuado desarrollo de las infraestructuras permita que las economías en desarrollo logren aumentar su valor agregado. Del mismo modo, tener instituciones políticas confiables y fuertes resta espacio a las instituciones económicamente extractivas, posibilitando así el desarrollo proyectos que logren impulsar el crecimiento de la economía de una forma sostenible e inclusiva. A medida que el crecimiento económico, de la mano con el progreso social, se va haciendo cada vez más progresivo y las instituciones más confiables y fuertes, se va reflejando una adecuada asignación de recursos.

Para el caso específico de países en vías de desarrollo, hay varios puntos en los cuales deben realizarse mejoras, como nutrición y cuidados médicos básicos, desnutrición, tasa de mortalidad maternal, tasa de mortalidad infantil y el déficit de alimentos (calorías/personas desnutridas). Otro aspecto es el acceso a conocimientos básicos (educación), requerida de inversiones de largo plazo, por lo que sus resultados (que serían lo que capturaría el IPS) no se verían hasta entonces, Der igual manera, atenderse debe la infraestructura, donde se destaca la calidad de la energía; la seguridad personal (homicidios, criminalidad percibida y muertes por accidentes de tránsito).

El PIB ha sido el indicador referente para el desarrollo económico durante más de medio siglo, y hoy en día se busca complementar este indicador con el IPS. Medir el progreso social nos brinda una mejor y más completa visión del verdadero desarrollo del país, lo que del mismo modo ayuda a una toma de decisiones de manera que se logre crear una sociedad más sólida y ofrezca una mejor vida a los individuos que componen la sociedad.

Medir el progreso social nos brinda una mejor y más completa visión del verdadero desarrollo del país, lo que del mismo modo ayuda a una toma de decisiones de manera que se logre crear una sociedad más sólida y ofrezca una mejor vida a los individuos que componen la sociedad; de ahí que definir acuerdos puntuales en importancia, prioridad y urgencia sea lo que necesitemos en nuestros territorios todos para avanzar como pueblo, que clama realizaciones mayores, y se amplíen para bien horizontes de integral bienestar. No estamos para experimentos gaseosos sino para perspectivas, prospecciones y estrategias, Avanzar, coronar consolidaciones como opción de cambio y positivas transformaciones. Optar por regeneraciones ciertas, crecer nuestra economía, desarrollarnos como bien y mejor merecemos, de lo contrario seguiremos viendo avanzar incesante los procesos de descomposición que simplemente ofician como bombas explosivas de poder devastador.

Consolidar acuerdos en los que el pueblo sea lo esencial, supone por si mismo, alivios de grandes significaciones, porque inhiben posibles dinámicas dañosas que seguirían rompiendo las probabilidades mejores a las que podamos aspirar, al tiempo que suma tentaciones que normalmente degeneran en corrupción y desmanes miles en claro detrimento de la población en su conjunto. Requerimos, en definitiva, propuestas que se materialicen en acuerdos concretos que ayuden a robustecer un sólido orden natural. Ser los mismos, versiones positivas, puntos de partida para afianzar fortalezas, buscar las mejores oportunidades. Entender y comprender, que los temas susceptibles de generar consensos deben estar en todo momento encima de la mesa, y contemplar aspectos vitales referidos a empleo digno como bien remunerado y duradero, educación, cultura, comunicación, sanidad, economía, ambiente, equidad, inclusión, igualdad y sociedad, entre otros.

 jomahevi@gmail.com

*Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral

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