Luis Gilberto Ramírez Calle

Por: Luis Gilberto Ramírez Calle*

Se dice con permanente frecuencia en todo cuanto tiene que ver con la seguridad, que los malos, tanto en la mayor parte del planeta como de las ocasiones, siempre van por delante en pericia para hacer el mal, ya que la imaginación para delinquir no tiene límites, como respecto de los medios tecnológicos que utilizan. Ejemplo de ello un grupo de saqueadores de residencias que usando un simple inhibidor de frecuencias fueron capaces de bloquear las alarmas de una manzana entera, lo cual obligó al proveedor del sistema y del servicio de la central receptora de alarmas a recurrir en forma a la tecnología, so pena de hacerse ineficientes. Otro ejemplo es el de las embarcaciones de los narcos, normalmente con más tecnología y potencia que las Fuerza Pública y cuerpos de seguridad del Estado.

Visto lo antecedente y aprovechando fundamentalmente su esencia, en el mundo cibernético pasa lo mismo o más. El IoT y la híper-conectividad de dispositivos, avance inmenso para generar una capa sensorial para las cosas, una nueva piel para el mundo, tiene su parte negativa, pues pone en manos de los criminales un enorme potencial para delinquir; esto es, para obtener pingues dividendos monetarios, y lo que es peor, para hacer el mal porque sí. Y si bien esto último no está en muchos, en quienes sí está, es más que suficiente para sembrar anarquía y el caos entre nosotros en toda la comunidad de naciones.

Un ciberdelincuente puede cambiar los parámetros de los domicilios a placer, hackear el software de gestión de una empresa, modificar la dosis de un diabético que porta una bomba de insulina controlada por bluetooth, lo que indica gravedad en todo sentido, ya que la ciberseguridad en la su conducción autónoma que se encuentra en pleno desarrollo, y con la incorporación de 5G será una realidad inmediata, hará supremamente fácil asesinar a una persona, simplemente bloqueando su vehículo en una curva determinada, lo que es aterrador en grado superlativo; más, cuando incursionan irresponsablemente en ello menores de edad, que lo toman como apenas un juego.

Serán los costos de esta actividad delincuencial, abrumadores, se producirán ciberataques a empresas, a las que generalmente se les chantajea para restablecer los datos a cambio de dinero; así como a particulares, con diversos fines; al tiempo que hemos incluido en nuestros cotidiano hablar vocablos tales como phishing, malware o ataque a la web. Muchos van a ser los ciberataques de diversa índole a las empresas. Su gasto en ciberseguridad en el mundo se incrementará significativamente, por lo que hay que entender que en la plena transformación digital en la que estamos, la delincuencia ya no utilizará como aún hoy pistolas y navajas, sino smartphones, smartwatches, smartpc´s, y en general cualquier Smart dispositivo que integre al mundo digital a los criminales.

Igual hay otro tipo de ciberataques dirigidos en general, a quienes no trabajan para un servicio de seguridad, de inteligencia o en geopolítica; y son, los ataques de países, o bloqueos de países, a otros países de h´pi que veamos cómo una nación puede ayudar a un político determinado de otro país a ganar las elecciones con base en la tecnología de computación, información intoxicada y de intereses espúreos; contexto y datos, con los que bien podemos decir que la ciberseguridad es un pilar importantísimo de la transformación digital de las empresas y del resto de la humanidad.

Luis Gilberto Ramírez Calle. General (r) Ponal. Administrador. Asesor y Consultor en Seguridad, Inteligencia y Defensa Nacional. Abogado. Especializado en Derecho Administrativo

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