Rafael Robles Solano

Por: Rafael Robles Solano*

Conforme pronosticaron muchos de los analistas políticos independientes a raíz del resultado de las consultas para presidencia en las elecciones de marzo 13/22, donde incluido el suscrito avizoramos el inicio de sórdidas campañas entre los extremos, atizando más la tremenda polarización que ya divide a la mayor parte de la sociedad colombiana como se observa especialmente en las redes, en la gran prensa y demás medios de comunicación sujetos a los intereses económicos y partidistas de sus respectivos simpatizantes, además como se aprecia en las tertulias y reuniones sociales, donde han llegado hasta el punto de que se promueve y se han popularizado mensajes que predican: “Prohibido destruir amistades por causa de la política, que cada uno respete lo que sus amigos decidan.”

Estas afinidades radicales y extremistas que rondan y en algunos casos terminan en posturas fanáticas, sólo contribuyen a magnificar el rompimiento de la paz social que tanto se pretende en nuestro país, ya que se recurre a la utilización publicitaria de campañas sucias en contra de sus adversarios, convirtiéndolos de paso en rivales con posturas casi que irreconciliables entre ellos.

A propósito de este tema, recojo un titular de la revista Forbes de México (de mayo de 2017) en la que, ha dicho interrogante responden con un: “Porque a los votantes les encanta. Para dedicarse a difundir ataques de unos contra otros…” Convirtiendo éstas en armas electorales con las que buscan agredir a los candidatos que lideran en las encuestas para favorecer a sus contrincantes, explotando de paso el interés del indiferente e ingenuo electorado, quienes no se molestan en averiguar si dichas publicaciones son ciertas, falsas o como ahora les llaman los jóvenes: “fake news”.

Ahondando más sobre el alcance de esta clase de campañas, me remito también a quien elaboró la mediática campaña para el año 2016 del ahora expresidente Donald Trump, aludo al estadounidense Roger Stone, quien con el concepto de que: “Por encima del poder político no solo está el poder económico, porque silenciosamente se mueven mecanismos aún más fuertes y efectivos para poner a un presidente. Es el poder de la desinformación.” Creo que, para un lector con una mínima formación intelectual, sobran los comentarios al respecto de esta clase de propagandas.

Esta introducción conceptual me permite arribar inicialmente a lo que se conoce y denomina como campañas con propagandas sucias, que si bien son legítimas en política, porque con sus estrategias permiten mostrar las diferencias de los suyos con los adversarios, consisten básicamente en recurrir a las mentiras, las calumnias y las denuncias falaces, que en un país como Colombia, donde llevamos sufriendo décadas de violencias partidistas, que a mediados del siglo XX nos llevaron a la implementación del Frente Nacional para alternar el poder con los dominantes partidos tradicionales de aquellas épocas, Conservadores y Liberales, donde muchas familias fueron desplazadas, y más recientemente las que emigraron de los campos a las ciudades por causa de las confrontaciones subversivas con los paramilitares y carteles de las drogas, que aún conservan vivos sus resentimientos y odios viscerales en contra de todos aquellos que los desarraigaron.

Por las consideraciones expuestas es sumamente delicado y hasta peligroso seguir explotando dichos rencores, que solo contribuyen a que quienes así se sienten agredidos, reaccionen furiosamente y hasta con violencia en contra de quienes terminan viendo como sus enemigos, por no compartir sus posturas partidistas.

Para terminar, es triste que continuemos viviendo en medio de esta clase de confrontaciones que perturban la tranquilidad y la paz que tanto anhelamos, evitando de paso que la desigualdad, la pobreza, la corrupción y la falta de oportunidades dejen de ser los mayores problemas para construir una sociedad más inclusiva y justa como la que con urgencia necesitamos.


* Rafael Robles. Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL. www.lideresocial@hotmail.com.co

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