En una entrevista realizada en la vivienda del señor Hugo de la Hoz, en el  municipio de Soledad,  Atlántico, nos manifestó que, el  arte culinario de la elaboración de butifarras, nace en la época de la conquista cuando  los españoles llegaron a tierras soledeñas. Ellos encontraron una porqueriza    cerca al caño del municipio y  le dieron el nombre de Génova, elaborada únicamente con carne de cerdo.

Años más tarde los habitantes de Soledad, con su creatividad  y jocosidad  le cambiaron el nombre de Génova por Butifarra. Este es un nombre compuesto cuyo significado es:

Buti: proviene de embutidos

Farra: proviene de fiestas, parrandas y rumbas.

Con el transcurrir del  tiempo, la señora Isabela Segundo Albarino Suarez, abuela del sr. de la Hoz fue pionera  de las apetecidas butifarras en Soledad,  quien deja un legado  de cuatro generaciones, las cuales siguen  vigentes y con esfuerzos han sacado adelante a sobrinos, nietos e hijos, los cuales mantienen vivo el negocio familiar , el cual se ha posicionado y acreditado con  el pasar de los años.

Nuestro amigo el señor Hugo de la Hoz, también nos manifestó que, la clave para mantener viva una tradición    un negocio  familiar, es la perseverancia, el esfuerzo, el Amor y la dedicación total.

“Esto ha logrado que la butifarra sea insignia de Soledad y de Colombia”, añadió de la Hoz.  

En el año de 1918 cuando apenas la señora Isabel Segundo contaba con   de 17 años de edad, empezó a elaborar sus primeras butifarras. Desde  entonces  ha sido constante la lucha de preservar la herencia familiar.

103 años con exactitud, lleva esta familia soledeña deleitando los paladares de propios y visitantes de Colombia y del mundo, quienes llegan a pie o en vehículos hasta su casa – restaurante, llamada “Las butifarras de Hugo” a degustar y disfrutar de las butifarras de Soledad.

Este plato típico se ha institucionalizado  como  producto original y auténtico  de la región caribe, proveniente del municipio de Soledad, Atlántico.

                                              Por: Iván Meneses

                                               Periodista.

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