Por Enrique Herrera Araújo

@enriqueha

Un libro es un relato que interpreta la realidad  o la desfigura. O la inventa. O la anticipa. Un buen libro sumerge. Recomiendo algunos en los que me zambullí en el 2020.

Si Ortega y Gasset enseñaba que uno es uno y sus circunstancias “Hábitos atómicos”, de James Clear, señala que el hombre termina “siendo” lo que son sus hábitos, es decir, lo que hace repetidamente  y da  instrucciones para adquirirlos. Afirma que los buenos hábitos se incorporan a la vida diaria no por metas ni por procesos (esa es la entrada equivocada) sino por cambios de identidad (ésta es la acertada) o sea que lo clave es forjar una identidad, por ejemplo, de deportista, o de novelista, porque el verdadero cambio de conducta es un cambio de identidad ya que la identidad trata de lo que uno es.  

Para entender lo que está sucediendo en la política y prever como se seguirá moviendo  es interesante leer  “Gestionar las emociones políticas” de Antoni Gutiérrez-Rubí; “No pienses en un elefante” de George Lakoff; “Fake News, la verdad de las noticias falsas” de Marc Amorós García; “Pre-Suación” de Robert Cialdini y “Masa y poder” de Elías Canetti.

Un relato del sufrimiento de lo que sucede en Venezuela es  la excelente novela “La hija de la española” de Karina Sainz Borgo y para intentar comprender los hilos de los titiriteros y los movimientos del mundo están  “La economia de la manipulación” de George Akerlof y Robert Shiller; “la metamorfosis del mundo” de Ulrich Beck; “la desaparición de los rituales” de Byung-Chul Han;  “El enemigo conoce el sistema” de Mart Peirano; “La Doctrina del Shock” de Naomi Klein y “las claves de la cuarta revolución industrial”de autores  varios.

En tema de desempeño laboral hay dos excelentes libros: “Mide lo que importa” de John Doerr y “El Trabajo ya no es lo que era” de Albert  Cañigueral publicado  en plena pandemia  

 De literatura trepidante: “Temporada de Huracanes” de Fernanda Melchor y “La paciente silenciosa” de Alex Michaelides” y “Salvar el fuego” de Guillermo Arriaga . Otras hermosas son “Esperando a Mister Bojangles” de Olivier Bourdear”; “Estampa de niña” de Camila Couve; “Gimpel, el tonto” de Isaac Bashevis Singer que enseña que todo es posible y “Gente normal”de Salley Rooney.

Otra literatura más dura pero esclarecedora de las realidades de la vida son “El hombre invisible” de Ralph Ellison; “El Huérfano” de Adam  Johnson; “la Tierra Baldía” de T.S.Eliot; “Entre los rotos” de Alaide Ventura Medina y “Eichmann en Jerusalén” de Hannah Arendt y “Mis últimos 10 minutos y 30 segundos en este extraño mundo” de Elif Shafak que siempre afirma que los demagogos y populistas tienen en común una cualidad inconfundible: sienten una gran aversión a la pluralidad y quieren dividir, en la simplicidad, a la gente en tribus. Son tribales.

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