La situación que vive el país desde hace un mes cuando se inició el paro en nuestro país, lleva a pensar y analizar a quien le conviene una situación como la que se vive en Colombia, zozobra, incomunicación en las carreteras, falta de alimentos, bloqueo de vías, desinstitucionalización, y un gobierno que carece de respuestas a las difíciles circunstancias que se viven en todo el territorio nacional.

Los primeros análisis condujeron a hacer creer y pensar a que todo esto es un movimiento orquestado por Petro su movimiento político Colombia Humana, y    los hechos   después del primero llamados a unirse a la protesta, daban claras señales que eso era así.  Sin embargo y en la medida que transcurre el tiempo, parece que eso no es cierto, reflejado en la actitud del y candidato presidencial modere su actitud y   si bien nunca ha cambiado su respaldo al paro se ha visto moderado en sus pronunciamientos. Se ha visto más interesado en acercarse a los empresarios y convencer que  es y quiere seguir siendo parte de la institucionalidad.

Para contextualizar, es importante recordar que el paro fue promovido por un comité del cual hacen parte las centrales obreras, los estudiantes y algunos movimientos políticos con un sesgo a la izquierda, focalizando el motivo de la protesta en la propuesta de reforma tributaria, la cual tenía como propósito recaudar 26 billones de pesos, cuando según los análisis lo que se necesitaban eran 14 billones de pesos.

Juiciosos analistas se han preguntado, porque en un momento tan difícil se  presentó un proyecto de reforma  con el ánimo de recaudar  más de  lo que era estrictamente necesario, cuando el país  completaba un año con su economía cerrada, con una economía golpeada y una clase media que perdía su estatus, no debemos olvidar que existe ayudas para los más pobres, pero no para esa clase media que vio que con la pandemia perdía sus empleos, que veía como no podía matricular sus hijos al Colegio, que no podía pagar los costos de sus necesidades básicas. Algunos afirman que esos mayores recursos tenían como propósito aceitar la maquinaria de cara a las elecciones del 2022. Sin embargo, las cosas no salieron bien.

Por supuesto, que esos hechos desataron la ira de los trabajadores y la clase media de nuestro país, particularmente de aquellos que veían amenazados por los nuevos impuestos, situación que fue muy bien aprovechada por aquellos interesados en desestabilizar las instituciones, generar crisis y por supuesto debilitar un gobierno que había subido su opinión por la continuidad en las apariciones presidenciales.

No debemos olvidar que, en noviembre del 2019, en Colombia tiene lugar una de las grandes manifestaciones,  se expresa en las calles una inconformidad que tiene sustento en la realidad, falta de empleo, imposibilidad de que los jóvenes tengan accesos a la universidad, carga impositiva,  incremento de las desigualdades,  demora en las reformas acordadas en los acuerdos de paz para citar solo algunas de las más importantes,  que con la llegada de las fiestas navideñas tuvo un receso y luego una suspensión como consecuencia de la llegada de la pandemia.

En consecuencia, las causas de la protesta que tuvieron sus orígenes en el año 2019, se mantienen, y después de un año de pandemia se agravaron por los cierres de la economía, por las medidas de la pandemia, por la pérdida de empleos, y por qué se vio la fragilidad del sistema de salud de nuestro país.

Son hechos notorios hoy que la protesta es legítima, que además es un derecho, sin embargo, hoy no le conviene a ninguno de los partidos de nuestro país, a ninguno de los movimientos políticos, no les conviene a los partidos de derecha, tampoco les conviene a los partidos de izquierda, porque la desestabilización institucional llevara a situaciones fuera de control como las vividas en la última semana.

Lo que hemos visto es que la situación que vive el país le conviene a los reductos de las autodefensas dedicadas al narcotráfico, a las disidencias de la guerrilla, a los narcotraficantes de todas las clases y pelambres, puesto que mientras el país se ocupa de recuperar la Institucionalidad , los que están en el negocio de la droga se ocupan de mirar cuanto kilogramos logran coronar aprovechándose de la situación que vive nuestro país.

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