Por: Ethel Carolina Cerchiaro Figueroa*

Como mujeres, esenciales en el desarrollo de los pueblos desde que la humanidad es humanidad, tenemos que empoderarnos como debe y tiene  que ser en relación al progreso de nuestras comunidades y frente a frente a los derechos, deberes, responsabilidades y obligaciones que nos competen, y entrar a manejar un discurso coherente en todos los escenarios de la vida pública, Se trata que rompamos los esquemas de subordinación en los que nos han tenido por siempre; y no por moda, sino ante la necesidad de ser mayormente importantes en la participación democrática activa, en el fortalecimiento y profundización de la democracia y en la construcción de una superior sociedad, sin importar las dificultades que ello entrañe.

Es dejar atrás toda sumisión y adoptar el tono firme que requieren las situaciones locales, municipales, departamentales, regionales y nacional. Es entrarle a los problemas políticos y sociales con capacidad de convicción. Notificar a los dirigentes de siempre que estamos dispuestas a definirnos de mejor forma y manera, a estar presentes en la opinión, a actuar actuando. A no seguir permitiendo para nuestras unidades territoriales más manipulaciones, mentiras ni engaños. No más cantos de sirenas.

Precaria sigue siendo nuestra situación como mujeres, no obstante, algunos logros alcanzados, razón para procurarnos escenarios para exponer cada día y cada vez más tal situación y presentar nuestras propuestas, difundirlas, afianzarlas, comunicarlas en redes, pueblos y ciudades. Propender por mayores ayudas económicas para fomentar e impulsar emprendimientos, poner en marcha iniciativas y crear puestos de trabajo. Superar las dificultades para acceder a las administraciones públicas, no sólo para obtener información sobre fondos nacionales destinados a esos fines, sino para informarnos también sobre los fondos internacionales; toda vez que con relativa frecuencia, es más fácil conseguirlo a través de las propias instituciones internacionales que en las propias administraciones locales, mismas que de repeso nos someten a meses de absurda espera para conseguir una cita.

Es de tener en cuenta que lo más conveniente para abordar un problema generalizado, como es adentrarnos en los procesos de desarrollo y crecimiento, es ver qué han hecho otras ciudades y países para tratar de paliar lo cual, y tenemos muy buenos ejemplos en algunos territorios del orbe, a cuyas experiencias debemos acercarnos en contexto de aprendizaje y buenas prácticas, conviniendo además escuchar a quienes ya han aprendido. Cualquier cosa antes que acudir a supuestos expertos que sólo conocen lo que se informan en escritos elaborados por personas que no salen de sus escritorios y recintos cerrados.

 Administradora Financiera. Especializada en Gerencia Pública

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2 comentarios en «MUJER Y EMPODERAMIENTO»

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