Jose Guillermo Claros Penna- Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado.

Por: José Guillermo Claros Penna*

Atravesamos como departamento un momento delicado de  nuestra historia económica por distintas razones, lo qie es una realidad que no debemos ignorar bajo punto de vista alguno, y en cambio sí, afrontar, a efecto de no caer en inviabilidad económica. Pero la verdadera tragedia es mucho más profunda, ya que no somos un departamento pobre porque nos falten recursos naturales; lo que nos obliga a administrar mejor cada uno nuestros ciclos de riqueza, por lo que nuestra historia económica parece condenada a repetirse. Cambian los recursos naturales, las élites que controlan el departamento, los discursos políticos, pero permanece inalterable el resultado: cada ciclo de abundancia termina dejándonos prácticamente en el mismo lugar.

¿Será que somos víctima como muchos afirman de la denominada maldición de los recursos naturales? No creería. Creo más bien que el problema no son nuestros recursos, sino quienes los han administrado. Más que dicha maldición, hemos padecido la maldición de las malas políticas aplicadas en nuestro departamento, que merece junto con los suyos, de mejores horizontes y superior fortuna. Tenemos que modificar para bien y profundamente esas estructuras, cambiar la lógica del poder, enriquecernos como departamento, estructurar una mejor clase política surgida de su seno y consciente de conocer a fondo sus propias realidades, necesidades y prioridades. Se impone transformar la estructura productiva del Caquetá. No seguir alimentando burocracias, clientelismo, corrupción ni despilfarros. Que el excedente económico en manos de la administración propicie verdaderos desarrollos y no promueva el surgimiento de castas inoperantes.

Interesa e importa que como departamento construyamos un muy sólido modelo económico basado en lo que somo como in todo integral que nos permita la posibilidad de administrar de la mejor forma y manera nuestros excedentes económicos de llegar a haberlos, como seguro estoy que así será. No podemos bajo circunstancia alguna repetir la historia de lo malo, pésimo y peor. Tenemos que aprovechar los ingresos para diversificar la economía, industrializarnos, crear nuevas fuentes sostenibles de riqueza y ni sobredimensionarnos en prácticas clientelares, no creando nuevas élites políticas que concentren privilegios alrededor del poder.

Vamos tras las oportunidades, tras nuevas fuentes de riqueza, tras mejores gestiones, ponernos a todo con el milagro que bien y mejor pueda salvarnos de los riesgos actuales y por venir, ya que tenemos que ser capaces de administrarnos con visión de porvenir. Es ir tras nuevas oportunidades, hacer historia, representar nuevos ciclos de prosperidad, decidir bien políticamente y tener en cuenta que no se trata de repetir la historia, sino aprender de ella. Hemos administrado la riqueza como si fuera infinita y la pobreza como si fuera inevitable y es el momento de invertir esa lógica, para aspi dejat de ser un departamento inviable.

*Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho. Columnista  

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