JOSÉ MANUEL HERRERA BRITO- periodista y abogado

Por: José Manuel Herrera Brito

Pensando pensamientos y avizorando desde el otero del deseo la posibilidad que real y verdaderamente tengamos una ciudad abierta al mundo, proyectada y animadamente cosmopolita, con miras a seguir avanzando y consolidando su vocación turística de manera integral, pensar  igualmente en transformarse bien y mejor, darle vida a lo vivido, cuidar lo legado, conservar la memoria, pero eso sí, sin olvidar que debe y tiene que modernizarse sin borrar huellas, improntas, curiosidades, particularidades, personajes, dinámicas, historia, como tampoco su enaltecedor pasado, el cual debemos respirar, sentir y reflexionar sobre todo lo que el mismo entraña, para desde su sumario, desde su  compendio, impulsarnos a los estadios que deben ser si con certeza queremos ser una ciudad con probabilidades de mostrarnos ante el mundo en condiciones competitivas, sobre todo a sabiendas que tenemos elementos para lograrlo.

No debe ni puede Santa Marta desvanecerse en el olvido, sino hacerla siempre presente, transformada, culta, plena de arte e historia, activa, imaginativa, alegre, amable, que invite a visitarla en todos sus espacios. Hacerla referente; más cuando sabemos y entender debemos que una ciudad no solo se edifica con edificios y calles, sino con memoria, música, folclor, encuentros culturales y sociales, concursos, bienales de diversos temas, festivales, artistas, libros, bibliotecas, librerías, museos, lanzamiento de libros, artistas y muchos más espacios donde las manifestaciones culturales se encuentren con las personas, ello nos convertirá sin duda en una unidad territorial abierta al turismo, a la cultura y al mundo.

Nos falta hacer museográfico. Volver permanente todo lo nuestro en museos, espacios culturales y objeto de conversación. Entender y comprender que la memoria, esa de la que se nos dice es el proceso psicológico que permite codificar, almacenar y recuperar información, experiencias y aprendizajes a lo largo del tiempo, necesita y siempre necesitará, un lugar físico donde vivir, donde estar, donde enseñar.

Tiene que apurarse Santa Marta, a cubrir, de manera importante y urgente ese inmenso vacío que acusa, antes que siga pasando por sus calles el siempre raudo tiempo, Muchos hechos y muchos espacios tenemos para llevarlos y conservarlos en lugares propios que le pertenezcan a perpetuidad; al tiempo de dedicar otros espacios para albergar en ellos a las actuales y venideras generaciones de creadores en todas las áreas. Saber que la creación artística es el proceso y el resultado de concebir y materializar una obra original que expresa emociones, ideas, sensaciones o una visión del mundo a través de lenguajes estéticos y simbólicos, con elementos clave como son sus propios proceso y producto, intención expresiva, el uso de lenguajes simbólicos; y, que el arte, es toda actividad creativa del ser humano que busca transmitir ideas, emociones o belleza mediante un propósito estético cuyas características principales se centran en la universalidad, la subjetividad, el dinamismo, la creatividad e innovación y la comunicación como medio que funciona a manera de lenguaje para expresar pensamientos, críticas sociales o sentimientos entre las personas, y es también ese bienestar que alimenta la mente, despierta emociones y mantiene viva nuestra sensibilidad, como igualmente nos dice que vivir bien no es solamente cuidar el cuerpo, de la misma manera conservar aquello que nos conecta con nuestra historia y ella debe sobrevivirnos. saramara7@gmail.com

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