Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*
Verificado está, y muchos ejemplos apoyan el aserto, que para adelantar y consolidar una política pública de emprendimiento en la que protagonista sea la juventud, interesa nunca desvanecer, independientemente de estar en tiempos de crisis económica por profunda que la misma sea; y, antes por el contrario, demostrar que las grandes historias empresariales no siempre comienzan con grandes capitales, sino con una idea, determinación y la voluntad de aprender y por ende de emprender .
Importa en este derrotero, comenzar, crear, adquirir conocimientos, aprender sobre finanzas, negociación con proveedores, diseño y empaques, redes sociales, marketing y, sobre todo, ventas, en lo que mucho y más aportar puede el estamento gubernamental al nivel que fuere, esto es municipal, departamental o nacionalmente, para nuestro caso el municipio, que velar debe porque cada reto en este contexto se convierta en una oportunidad para desarrollar nuevas capacidades y transformar válidas como viables iniciativas en verdaderos emprendimientos, en la seguridad que de adelantarse adecuadamente, más pronto que después serán emprendimientos que crucen fronteras y comercialicen sus productos en mercados regionales, nacionales e internacionales con apuestas claras y valiosas, por lo que debe apuntarse en competir con calidad, construir marcas con identidad y demostrar que lo que se esté haciendo bien puede conquistar el mercado global.
Darse deben las autoridades municipales de apoyar decididamente el emprendimiento en general y de la juventud en particular, como una muestra del enorme potencial de una nueva generación de emprendedores que tiene que aprender a competir, innovar y abrirse espacio en mercados cada vez más exigentes, debiendo en consecuencia impulsarlos a generar actividad económica, crear oportunidades, desarrollar proveedurías, incorporar nuevas herramientas y, al mismo tiempo, llevan el nombre de la ciudad, el departamento y el país allende de nuestras fronteras.
El reto es que el municipio impulse y esté a la altura de esfuerzos de esta naturaleza. No se trata de sustituir la iniciativa privada ni de regalar el éxito, sino de crear las condiciones para que quienes emprenden puedan crecer con aporte y soluciones a sus condiciones básicas, pero absolutamente necesarias como el acceso a financiamiento, capacitación, simplificación de trámites, apoyo a la innovación, facilidades para exportar, promoción de la producción nacional y políticas que incentiven la formalización y la generación de empleo y trabajo.
Cuando un joven de los nuestros decide emprender, bien sabemos que arriesgan tiempo, capital y futuro, mismo que cuando logra vender fuera del país, no solo hará crecer su empresa, sino que también demostrará que el municipio puede producir bienes competitivos y de alto valor agregado; de ahí que respaldar estas iniciativas no debería ser una excepción, sino una política distrital, toda vez que apoyar a quienes demuestren que es dable emprender, se puede estimular a cientos de jóvenes que hoy tienen una idea, pero todavía no se animan a convertirla en empresa.
Nuestros jóvenes debe demostrar la señal alentadora que tienen talento emprendedor, creatividad y capacidad para competir. Lo que hace falta es que se les acompañe ese impulso con los complementos indispensables para que más emprendimientos nazcan, se consoliden y lleguen al mundo globalizado. Más emprendimiento, más innovación, más productos samarios en el mundo, debería ser un objetivo compartido entre quienes se esfuerzan por emprender y el municipio que debe ofrecerle las condiciones necesarias y suficientes para que alcancen sus metas de la mejor forma y manera posible en beneficio general.
* Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Maestría en Derecho Público. Columnista

