MÉDICO HERNANDO RAFAEL PACIFIC GNECCO

Por: Hernando Pacific Gnecco*

Cada biblioteca aloja determinadas obras en sus mejores lugares; hay razones para esa preferencia: calidad, temática, contenido, singularidad o aprecio particular. Los libros, más que objetos físicos, demuestran nuestra esencia; para Susan Sontang cada biblioteca es una especie de autobiografía. La colocación de los libros en las estanterías expresa una correlación entre ellos. Los bibliotecólogos los clasifican técnicamente, pero en una pequeña biblioteca personal o familiar con un ordenamiento personalizado los colocamos para encontrarlos fácilmente y disfrutarlos siempre.

Varios libros de mi colección gastronómica tienen un significado personal. Uno de los primeros que tuve, “Pasquale´s Kitchen Express” (Pasquale Carpino), fue un intercambio con mi prima Beatriz Cotes, “la Cuchi”. Otros ocuparon su propio espacio; una de las primeras ediciones de “Cartagena de Indias en la olla”, regalo de mi madre. “El gran libro de la cocina colombiana”; “Sabores del pasado”, “La cocina mediterránea”, de Sara Woodward, “La mafia se sienta a la mesa”, otros de cocina italiana (“Mare”, “Italian Regional Cooking” y “Food of Southern Italy”), y “Cocinas del Mundo. España”, apreciado presente de Avelino Rodríguez. Con mi amigo Yezid Másmela, cirujano plástico, hemos intercambiado bastantes libros de distintos tópicos, varios de gastronomía; tiene significado particular “La cocina de Segundo Cabezas”, autografiado por el autor gracias a Yezid, su dilecto alumno y médico personal.

Aprecio especialmente las dos ediciones de “Fogón Caribe”, del amigo, odontólogo e historiador barranquillero Enrique Morales, libro de ineludible lectura: fueron respectivos regalos, uno de mis hijos y otro del autor, autografiado. Una importante colección de libros pasó de la biblioteca de Elizabeth Castañeda, científica de reconocimiento mundial, a nuestra colección; son algunos recuerdos de sus viajes y herencias de su madre Graciela, aquilatada cocinera de Ciénaga; “The chinese gourmet”, de Madame Chin Hau, tardó años de ruego a Elizabeth para pasar de su estantería a la mía. “The restaurants of New Orleans”, Estaba dedicado por Martha (¿?) a Leopoldo Castaño, quien años después se lo obsequió a mi padre; lo recibí como herencia cuando el patriarca abandonó esta dimensión.

Otro libro de especial valor, “El arte de cocinar en China” fue un regalo especial del gobierno asiático al entonces embajador en Suiza, Enrique Parejo; su esposa, Josefina Gallardo nos lo regaló con especial dedicatoria. Mi hijo Hernando me trajo del Brasil dos estupendos libros: “Cozinha de origen” y “A cozinha praiana de Bahía” que complementan a “Cook brazilian”.

Disfruto otros dos libros fascinantes, autografiados por sus autores. “Mi cocina colombiana”, del maestro Carlos Pabón Fernández, fundador de la academia de cocina Verde Oliva, es un recorrido culinario que sondea toda nuestra geografía sin dejar rincones inexplorados. En sus 800 páginas se reúnen 25 años de sabiduría; cada preparación que he ensayado logra los más altos niveles; la sencilla estructuración de las recetas y la apertura de cada sección demuestran su maestría. Hoy retirado, Carlos es una fuente invaluable de sabiduría y cultura gastronómica. En “Condumio. Relatos de un cocinero” el sapiente Alex Quessep nos relata con naturalidad su travesía vital avivada por los fogones desde su infancia hasta su vida profesional. 26 recetas con sus respectivas historias compiladas en un precioso libro de 125 páginas y agradable lectura entrelazan el costumbrismo caribeño con la vida familiar siriolibanesa sabanera; Alex rememora la vida de nuestros pueblos y los rituales familiares en los que compartían espacio con total espontaneidad espaguetis criollos, quibbe libanés y mote de queso. El encuentro en el mercado La Magola de Barranquilla con una furcia madura recuerda las novelas de Gabo; la narración tiene un final inesperado. El almuerzo para el rey de España, Felipe VI es otra historia excepcional. Un libro de colección.

Naturalmente, faltan otras obras por relacionar. Mi biblioteca aguarda otros dos libros. Uno de ellos viene en camino de puño y letra de la maestra Sara Díez, gastrónoma profesional, panadera y pastelera; el mundo gastronómico apreciará esta importante obra que será de necesaria consulta para el mundo gastronómico. Esperamos leerlo pronto.

*Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Conferencista. Columnista. hernando_pacific@hotmail.com

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