MÉDICO HERNANDO RAFAEL PACIFIC GNECCO

Por: Hernando Pacific Gnecco*

La creciente epidemia mundial de las enfermedades crónicas no transmisibles es un dolor de cabeza para los pacientes y los sistemas de salud. Por un lado, las autoridades realizan campañas educativas centradas en hábitos saludables, reducción significativa de alcohol, tabaco y drogas psicoactivas, así como acciones preventivas y atención primaria con protocolos claros enfocados en diabetes, hipertensión, dislipidemias y cáncer, principalmente. Pero el dinero público escasea cada vez más, y los sistemas siguen enfocados en la “curación” más que en la prevención.

Las cifras mejoran poco y apenas en algunos aspectos a un ritmo sorprendentemente lento; indican que poco han servido las acciones gubernamentales preventivas. La industria alimentaria se apoya en publicidad que esconde realidades incuestionables, mientras que las farmacéuticas buscan desesperadamente soluciones rápidas y fáciles, “magic bullets” que llaman.

Actualmente estamos empantanados en la solución de tales patologías; si bien la educación es la clave, también es verdad que no todos los bolsillos ni las realidades sociales permiten retomar los hábitos de un siglo atrás, cuando estas enfermedades eran apenas parte de los problemas de salud; hoy dominan las estadísticas.

Hace 9 años apareció una de esas “soluciones mágicas”: Ozempic® (semaglutida), un medicamento capaz de controlar la diabetes con una inyección semanal. Podía también ayudar a reducir el peso, controlar la obesidad y hasta mejorar las enfermedades cardiovasculares y las dislipidemias, según sus defensores. Dinamarca se frotaba las manos de la felicidad; había dado en el clavo y sus arcas se llenaban a pasos agigantados. Inicialmente de costos elevados, Hollywood se convirtió en la punta de lanza del mercadeo; los famosos volvían a la figura de sus mejores años, cada vez más estilizadas y atractivas para su público. Había un problema: solo podía ser recetada para diabetes por un médico, lo que se tradujo en un comercio subterráneo de consecuencias impredecibles; además, la investigación inicial aprobada para el producto apuntaba al tratamiento de la úlcera péptica, lo que podría traducirse en el uso indiscriminado de la molécula (segundo uso, o uso fuera de indicación – “off-label”) para el tratamiento que actualmente se propone. De ello hablaremos después.

Al principio, diabéticos agradecidos por el control del apetito y la enfermedad, así como las celebridades, vitoreaban sus nuevas figuras acordes con los actuales cánones de belleza. Tal fue la popularidad de la semaglutida que la empresa fabricante, la danesa Novo Nordisk, lanzó un segundo producto orientado exclusivamente al manejo de la obesidad: Wegovy; la misma molécula en distintas dosis y con indicación específica para el sobrepeso. Pero no tardaron mucho tiempo en aparecer las complicaciones: la pérdida de peso no es solamente de grasa; también se reduce la masa muscular, de vital importancia para el metabolismo si esa baja de peso no se acompaña de hábitos saludables como un cambio significativo en la alimentación, ejercicio de fuerza para mantener o aumentar la masa muscular, descanso adecuado, etc. Con este oro en polvo, las farmacéuticas competidoras se lanzaron con todo a producir medicamentos para tratar la obesidad. Ahora en el mercado hay una competencia feroz por esos más de 1.000 millones de obesos buscando bajar de peso a como dé lugar. Y ya el mercado cuenta con varios productos.

El efecto rebote de la semaglutida se acompañaba con inusitada frecuencia de rápida recuperación de peso, esencialmente de tejido graso, con reducción neta de la musculatura. Ese medicamento actúa en varios lugares del organismo humano: páncreas, intestino delgado, estómago y cerebro. Ayuda a controlar la liberación de insulina, pero también reduce la velocidad del vaciamiento gástrico; hubo reportes de pacientes que a pesar de tiempos prolongados de ayuno (hasta 2 días) antes de una cirugía programada tenían cantidades importantes de restos alimenticios, con un riesgo enorme de broncoaspiración, uno de los problemas más temidos en una sala de cirugía. Los beneficios de la semaglutida pueden ser incuestionables si existe un manejo profesional controlado; pero los riesgos exigen mucha prudencia. Mientras tanto, ¿qué pasó con Dinamarca? .

 *Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Conferencista. Columnista. hernando_pacific@hotmail.com

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