MÉDICO HERNANDO RAFAEL PACIFIC GNECCO

Por: Hernando Pacific Gnecco*

Los cafés siempre estuvieron ligados a la intelectualidad, el arte y el pensamiento crítico, a la bohemia y el aprendizaje; las mejores ideas huelen a café. Colombia inicia esa tendencia hasta bien entrado el siglo XX. Eran tan asiduos a los cafés los grandes personajes como los trasnochados universitarios, a quienes muchas veces ni siquiera les cobraban la cálida bebida en las noches frías; ese era el aporte de los dueños a los universitarios de provincia en esos establecimientos que Oxford llamó “penny universities”, donde los asistentes escuchaban a científicos e intelectuales, y aprendían sin pagar matrícula, solo costeando el penique que valía un café.

Colombia fue primero exportador mucho antes de ser consumidor sibarita. Todo nos llega tarde; nuestro producto estrella se demoró en salir de las casas elegantes y los salones sociales hacia las democráticas cafeterías. Varios lugares bogotanos se disputan la decanatura; antes de que algunos establecimientos se convirtieran en leyenda, hubo cafeterías improvisadas para estudiantes, tipógrafos y poetas en ciernes. Se cree que el Café Windsor fue el primero en abrir puertas, 1912; pronto se convirtió en epicentro cultural. Allí asistían León de Greiff, Ricardo Rendón, Luis Tejada y Germán Arciniegas, entre otros. El Café del Rhin, en la plazoleta del Rosario, sobrevivió al bogotazo, la dictadura y otros eventos que cimbronearon la historia nacional. Hoy llamado Café del Pasaje, el Rhin fue famoso por sus tertulias; el espíritu intelectual invadía el local y todos podían participar en ellas. Allí se firma el acta fundacional del club de fútbol Santa Fe en 1941. Dicen que una mesera de ese café atendió a Gaitán tras el atentado que dio origen al bogotazo; es, pues, un álbum viviente de la historia bogotana. Otros célebres cafés del centro, ya extintos, fueron el Granada, Sorrento, Tequendama y San Moritz; este último bajó el telón en 2017: un violinista de raídas vestiduras tocaba tangos en la entrada sin cobrar para que el local no se sintiera solo; desapareció con el café.

En 1952 se inauguraba el más famoso de todos los cafés colombianos: el Automático. Fue el cuartel general de grandes pensadores, y sancta sanctorum de León de Greiff; Gabo era habitual asistente. Otros visitantes asiduos fueron los pintores Obregón, Grau, Botero, Rayo, Rojas Herazo y Ramírez Villamizar; intelectuales como Jorge Zalamea, Gaitán Durán, los poetas Luis Vidales y Eduardo Carranza. También recibió a las mujeres de entrada prohibida en cualquier establecimiento público, y era lugar de encuentro de los ajedrecistas. Borges fue cliente fugaz. En Medellín el café salía de las casas a establecimientos que lo vendían en termos; de ahí a las cafeterías. Café La Bastilla abre en 1920 para vender el “infernal brebaje de grosero refinamiento”, como decía Ignacio Isaza; los medellinenses lo empezaron a tomar sentados. Los mismos panidas del Automático bogotano se iniciaron en el Café El Globo. Escritores como Efe Gómez y Tomás Carrasquilla atraían a la clientela antioqueña. El barrio Aranjuez se convirtió en la meca del tango en los cafés, moda que se extendió por toda la ciudad. Hoy, El Café Málaga y el Renobar rememoran aquellos tiempos.

El Paseo Bolivar vivió la transformación de Barranquilla; esta zona vio aparecer comercios, industrias, bancos, juzgados, oficinas y, claro, las consecuentes cafeterías. Aparecen los Café Estrella, Colombia y Roma, que nunca cerraba; era el refugio de autores en busca de obras maestras mientras sobrevivían. Gabo y el Nene Cepeda fueron clientes permanentes. El Happy Land creció de tienda a café; el dominó y las “frías” lo transformaron en bar, de música clásica a la antillana y de ahí a su desaparición por la expansión de la ciudad. Fue otra sede del Grupo de Barranquilla.

La modernidad sepultó a esos lugares de culto y los reemplazó por anodinos locales comerciales surgidos de las mismas revistas de decoración; el intelecto fue reemplazado por la conversación banal y sus cartas parecen surgidas todas de la misma imprenta.

*Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Conferencista. Columnista. hernando_pacific@hotmail.com

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