Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*
Bien ha sido sabido desde siempre que los conflictos sociales y políticos, que entre nosotros son muchos, normalmente tienen su origen en la mentalidad perversa y en las actitudes negativas de sectores que nunca han entendido que el problema central en nuestra suelo está en nosotros los colombianos, toda vez, como se nos ha dicho, por cuanto somos un país de malas copias, prácticas perniciosas y esquemas mentales negativos que arrastramos desde la creación de la república y que se traduce en la dañina y dañosa práctica de nunca estar conformes con nadie no con nada; además de estar siempre con miramientos, todo el tiempo nos descalificamos unos u otros, criticando y cuestionando sin mirar en el espejo nuestras propias vidas, forma de ser y actuar. Ver la ver la pelusa en el ojo ajeno y no la viga en el propio, como si la realidad del país cambiara sin cambiar la forma de pensar y sin que cambiemos la mentalidad como las personas que somos.
Tenemos ya más de 200 años de vida independiente y la mentalidad de la mayoría de los nuestros, especialmente de la auto denominada clase política, lamentablemente no ha cambiado porque actuamos irresponsablemente con exceso de demagogia e hipocresía social, además de mantener, lo que es lamentable, intacta la mentalidad negativa, detractora y cuestionadora de todo. al tiempo de insinuar y mostrarnos como salvadores de la patria y poseedores de la verdad verdadera, de la verdad revelada, así como nimbados por la aureola de la intocabilidad.
No queremos dejar de lado tales lastres, que lo único que hacen, además de entorpecer y obstaculizar, dan al traste con toda iniciativa que bien y mejor pueda ayudar a un superior constructo nacional, a misiones de buena fe que ayudar puedan a reconstruirnos en una y más áreas, a la economía, haciéndolo todo más difícil, complicado y traumático, lo que genera como resultado un estancamiento mayúsculo en el mejor de los casos.
Considero, creo, anhelo y clamo por consiguiente y de corazón, que es el momento hoy, ahora, ya, de despojarnos de nuestras posturas, de posiciones ideológicas y políticas para entrar de lleno a pensar y actuar en función de nuestra patria, a la par de atrevernos de una vez por todas a ser buenos y mejores colombianos. Es lo menos que podemos hacer por nuestro país.
*Jurista. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente Universitario. Conferencista. Panelista. Columnista

