Sergio Luis Padilla Oñate- Abogado

Por: Sergio Luis Padilla Oñate*

El desarrollo económico de la capital cesarense depende netamente de sus conexiones para una mejora en su estructura productiva. Hoy día, el departamento del Cesar depende en el 60% de las actividades del primer orden económico como son la minería y la agricultura junto a la ganadería, mientras la industria no supera el 10% del PIB departamental, junto a un potente rezago en la logística y el transporte que cubren el 8%. Dicha estructura productiva denota el flagelo de los cesarenses por una alta tasa de informalidad del 60% y un desempleo del 10%.

Al tiempo, en el estado del Zulia, este panorama se repite y maximiza al extremo, en cuanto el petróleo y el gas natural componen un 45% de su economía, al tiempo que poseen un comercio transfronterizo informal junto a un sector agrícola y ganadero debilitado; lo cual conlleva a una economía poco productiva y volátil según los ciclos de subidas y bajas del crudo.

En ello, se tiene que la literatura económica más autorizada señala con claridad que el desarrollo de las regiones depende más de la infraestructura que de sus recursos naturales. Por ello, todo territorio que construye corredores logísticos, ferrocarriles y nodos industriales logra un cambio positivo en su estructura productiva, de modo que puede diversificar su economía para evitar el estancamiento que supone el sector primario.

Esto nos lleva a considerar la construcción de un corredor ferroviario junto a un túnel entre Valledupar y Maracaibo, cuyo efecto sería grandioso: El PIB del Cesar podría crecer un 70% en 10 años con dicho proyecto vial y logístico, lo cual es un porcentaje mayor al 28% que se estima sin la presencia de esta obra de infraestructura. Más, ello no solo beneficiaría al departamento, sino que, la producción del Zulia se triplicaría, pues pasaría de un crecimiento estimado del 20% al 60% con esta megaobra.

Más, hay que centrarse en el departamento del Cesar en cada renglón de su economía para ser específicos, el sector logístico se podría multiplicar por 3 en estos 10 años, la industria podría crecer más de un 70%, la agroindustria podría duplicar su tamaño.

Ahora, hay que mirar nuevamente al vecino país, en el Zulia, la logística podría crecer hasta un 160% en 10 años, el comercio se duplicaría y la industria aumentaría más del 50%; estas no son solo cifras y datos, estas son las fuentes del empleo formal y la mejoría de la calidad de vida de las personas.

Este megaproyecto tendría una consecuencia social inminente, en Valledupar bajaría el desempleo al 7% mientras que la informalidad se reduciría en un 15%. En Maracaibo, la informalidad podría disminuir en un 10%. Es decir, habría más empleo formal, más empresas y productividad.

Este no es un proyecto netamente técnico, sino político e histórico. En tanto, los grandes corredores económicos del mundo – desde el Ruhr alemán hasta el delta del Yangtsé – no surgieron por azar, sino por decisiones estratégicas de infraestructura.

En diez años, Valledupar puede seguir siendo una ciudad con alto desempleo e informalidad, o puede convertirse en un centro logístico y productivo del Caribe. La diferencia no está en los discursos, sino en las decisiones estratégicas de hoy.

Las grandes ciudades del mundo no crecieron por casualidad: crecieron porque apostaron por infraestructura. Valledupar tiene hoy la oportunidad de hacer lo mismo. El futuro no se improvisa: se diseña, se financia y se construye.

Escrito por: Sergio Luis Padilla Oñate, abogado vallenato.

Información de contacto: chechopadilla01@gmail.com

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