hernando-pacific. Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Columnista

Por: Hernando Pacific Gnecco*

Los agentes clandestinos han sido determinantes en muchísimos episodios de la historia; los gobiernos y empresas siempre han utilizado espías apelando a distintos métodos, estrategias y objetivos. Desde principios del siglo XX esa labor se profesionalizó y se hizo sofisticada, con personajes famosos y determinantes, a veces con métodos poco convencionales. Sin duda, el periodo más prolífico de historias importantes y sorprendentes anécdotas de espionaje es el que va desde la Segunda Guerra Mundial hasta el final de la Guerra Fría. Siguen existiendo, claro está, pero menos visibles y estereotipados.

Juan Pujol García, Garbo”, un agente doble español, fue determinante para el desembarco aliado en Normandía; junto a muchas otras, la Operación Fortitude pudo desorientar al ejército alemán. Capturado y “convertido”, convenció a los nazis de que la invasión se haría en el Pas-de-Calais, lejos de las costas normandas. Los aliados usaron tácticas de distracción como falsos paracaidistas, emisiones radiales simuladas, aeródromos ficticios, y muchos otros métodos. Por ejemplo, un mapa proporcionado por Marie-Madeleine Fourcade a la resistencia francesa mostraba de manera detallada las fortificaciones nazis, lo cual fue crucial para planear la invasión aliada en famoso Día D.


Siempre subestimadas por los nazis, las mujeres jugaron un papel determinante; buscaban pasar desapercibidas, usaban la seducción y ciertas habilidades técnicas; con la información recopilada, las fuerzas aliadas podían anticipar los movimientos enemigos y asestarles golpes decisivos. En general, dominaban varios idiomas, la radio y la criptografía; facilitaron comunicaciones seguras y sabotearon a ferrocarriles y a convoyes en carreteras. Se infiltraron en las líneas enemigas, recopilando datos acerca de tropas, códigos y movimientos enemigos; abrieron la puerta a la operación Torch que culminó en el desembarco en Europa desde el Norte del África y otras más que fueron decisivas en la victoria aliada. El funcionamiento de la máquina Enigma, que permitía intercambiar diariamente información encriptada entre los alemanes, fue descifrado por el equipo de Alan Turing en cabeza de la criptógrafa Joan Clark; así, se pudieron atacar a los submarinos alemanes gracias a que permanentemente se interpretaban los mensajes de los nazis, conociendo su ubicación. Por su parte, era muy famosa y temida por los nazis la estadounidense Virginia Hall; “la mujer coja” fue calificada por los nazis como la mujer más peligrosa de Europa. Coordinó operaciones de sabotaje a trenes e instalaciones enemigas, y ayudó al rescate de pilotos. Armó a la resistencia francesa y reclutó prostitutas para espiar a los oficiales alemanes; estuvo presenta para el Día D.

Otras mujeres importantes del espionaje fueron Vera Atkins, encargada de reclutar y entrenar a mujeres espías; la cantante y actriz estadounidense Josephine Baker obtenía información clave y la pasaba en papeles con tintas invisibles; Noor Inayat Khan, operadora de radio en París quien emitía datos clave a los aliados, fue capturada y ejecutada en Dachau gritando “liberté”; Andrée de Jongh lideró la Línea Cometa rescatando a más de 800 pilotos aliados y poniéndolos a salvo a través de los Pirineos. Muchas otras mujeres menos conocidas y otras olvidadas por la historia fueron fundamentales en el triunfo aliado. Muchas pagaron con tortura y muerte, mientras que las que se salvaron fueron premiadas y condecoradas.

Los estudios cinematográficos se nutrieron de historias reales y ficticias, y se consumían cintas de la Segunda Guerra; las más apetecidas eran precisamente las de espionaje. Surgían a borbotones novelas y películas y la gente las consumía con inusitada avidez; aparecen los estereotipos hollywoodenses que llenaban las salas de cine, y las estanterías de las librerías se desocupaban tan rápido como se llenaban; se destacaron obras como Los espías de Hitler de Oscar Herradón, una inmersión en las redes nazis de espionaje, o El hombre que nunca existió, referente a uno de los principales engaños para el desembarco en Normandía. Películas como El ojo de la aguja o El código Enigma y muchas otras agotaron la boletería. Sin duda, fue la época más popular del espionaje mundial.

 *Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Conferencista. Columnista. hernando_pacific@hotmail.com

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