Por: Alfredo León Leyva*.
Construí mi casa gracias a que me sacrifiqué estudiando y trabajando duro,…; yo eduqué a mis hijos así de bien y por eso ellos no tienen ningún problema; No cometo errores porque me cuido de no cometerlos; Mi mujer me es fiel porque yo le he sido fiel; A mi ningún amigo me falta el respeto, porque no se lo permito; No le pido perdón a nadie; y así muchas más afirmaciones que he escuchado durante la edad vivida, y que sigo oyendo en repetidas veces en el momento actual.
El análisis independiente y libertario me anuncia y confirma, que el hombre es fuerte como si fuese él el creador; pero nunca tanto para reemplazar al creador que no sigue crea todos los días, siendo que Él, el creador, todo lo hizo en seis días y el séptimo viendo que todo era bueno descanso.
Enfático, afirmo convencido no por marcos teóricos, sino por el ejercicio en la praxis aprendida en la vida, que el hombre no es creador y solo descubre lo que no conocía; y colijo de ello que es el hombre un descubridor, hecho por el Creador para descubrir lo desconocido, y vivir y obedecer las leyes que rigen el estadio en donde se desenvuelve en la cotidianidad de sus días.
No te han sido infiel, porque quizá aún no te has enterado, o porque tus amigos aun no te lo han hecho saber, o a tu pareja no le ha dado la gana de hacerlo; o: ¿será qué es así, gracias a Dios?
Ningún amigo te han faltado el respeto no solo porque tú le respetes, sino definitivo: por la gracia de Dios. Y si no cometes errores, perdón amigo: no eres humano, eres Extraterrestre, Marciano, Venusiano, Gris, Draconiano, o de las otras cuarenta y cinco etnias cósmicas restantes que se pregonan hoy; pero de cualquier manera que sea: Gracias a Dios.
No sé tú, pero yo estoy convencido que todo lo que somos es gracias a Dios. Y atravesamos dificultades, alegrías y hasta éxtasis que nos hacen a veces creerse dueños de todo, que nos hace sentir que somos creadores influenciados por el considerar metafísico de la definición de Espinosa. No hay voluntad del descubridor por encima de la del creador, y las leyes naturales son obra de un Creador y no de un descubridor; y con tal preámbulo me adentro ahora en la distinción entre un idiota y un imbécil en procura o fin, de hallar la luz que muestre la claridad en medio de la oscuridad; y que sea esta la lámpara que haga resplandecer lo hermoso del comportamiento del ser humano.
Y tal vez creamos que son lo mismo: el idiota, y el imbécil, pero no lo son. El imbécil no comprende, no tiene en cuenta la relación causa y efecto, oye atento la explicación del tema pero no lo capta, y parece ser un tonto repetitivo; y aunque tales modos no lo hacen malo, pues es bueno, tonto y limitado como el fugaz personaje cómico de Godínez, sacado del aula del profesor Girafales. Un imbécil en cambio, conecta los puntos del contenido de lo que escucha, comprende y sabe diferenciar qué está mal, y sin embargo aun así lo hace; sabe que va tener consecuencias nocivas, pero insiste en hacerlo del mismo modo. El idiota no sabe, a pesar de intentar saber en repetidas veces; pero el Imbécil lo sabe y elige mal, Insisto: al idiota le puedes explicar muchas veces y aprende. Pero al imbécil ya se lo explicaste y le da igual, hace denodado y tozudo lo contrario.
Nadie escapa a tales duales pensamientos, pues todos, siquiera una vez en la vida, hemos sido idiotas y no ha sucedido nada, si no insistimos en permanecer ahí; pero cuando entiendes y actúas a lo contrario con conocimiento, no lo dudes: eres un imbécil.
Recomendación inmediata: Tienes que escapar de la máquina infernal de cortar tontos. No es esta una discusión “progres”, empeñada en aclarar el por qué separan los gallos y las gallinas; justificando el motivo de la causa y consecuencia en que, los gallos violan a las gallinas. Vaya razón tan lógica y trascendental! ¿Será esta la conclusión de un IDIOTA; o, la de un IMBÉCIL? Caramba, al paso que lleva el pato, y al paso de ese vaivén… Nos quedaremos sin huevos. Feliz cumple año Padre, en donde estés que te halles.
*Ingeniero. Analista. Columnista

