POR: IVÁN MENESES. PERIODISTA
En el corregimiento de Zapatosa, en el departamento del Cesar, hay una máquina que ha sido testigo del paso del tiempo y de la tradición de una comunidad: el molino. Esta herramienta, utilizada por nuestros ancestros hace más de cien años, sigue siendo una parte importante de la cocina y la cultura de la región.
El molino es utilizado para moler el maíz, la carne y la yuca, ingredientes básicos para preparar arepas, bollos y otros platos típicos del departamento. Era una herramienta fundamental en la vida diaria de las familias, ya que permitía transformar los alimentos crudos en deliciosos platos que eran la base de la alimentación de la comunidad.
Hoy en día, esta máquina sigue siendo una herencia de nuestros antepasados que se conserva en Zapatosa. La nueva generación lo utiliza en la cocina para moler sus alimentos, manteniendo viva la tradición y la cultura del Cesar. Es un símbolo de la resistencia y la identidad de una comunidad que se niega a dejar atrás sus raíces, como lo hace la señora Encarnación Barbudo, quién desde muy tempranas horas de la madrugada alista el molino para moler el maíz y preparar los bollos que más tarde vende a un precio de 400 pesos.

Barbudo no solo heredó de su madre, la señora Clementina Alvarado el arte de elaborar bollos, sino también el molino, con el cual sacó a adelante a sus hijos y nietos. Hoy dia, ellos continuando con el negocio tradicional de la familia, siguen deleitando los paladares de propios y visitantes con sus deliciosos bollos limpios.
El molino es más que una herramienta, es un vínculo con el pasado, un recordatorio de la importancia de la tradición y la cultura en nuestra vida diaria. Es un legado que se transmite de generación en generación, y que sigue siendo una parte fundamental de la identidad del pueblo cesarense.
En Zapatosa, el molino sigue moliendo, no solo granos y alimentos, sino también recuerdos y tradiciones que se niegan a ser olvidados. Es un testimonio de la riqueza cultural y la resiliencia de una comunidad que sigue adelante, con el molino como un símbolo de herencia ancestral.
El señor Dagoberto Vega nos cuenta la historia del molino

