Alfredo Leon Leyva -Ingeniero. Escritor. Columnista

MASACRE DEL BAR OPORTO EN ENVIGADO, LA DEL BARRIO MANRIQUE, Y LA DE ENCISO

Por: Alfredo León Leyva*

“Sabía que te quería, que sin ti todo lo perdería. No lloro solo por llorar, diera la vida entera por reír. Qué fácil es decir que si, qué fácil te resultó decir que no. Sueño y me parece estar despierto, y tú no me dejas en paz.

Por qué vuelves a meterte en mis pensamientos, a acabar con la poca fe que me queda, para vivir. Es que tú no sabes para qué sirven los sentimientos de otra persona. Tú no sabes eso, tú no sabes querer.”

Se oía repetida la voz quejosa y melosa como almíbar de Javier Vásquez, cantante estelar del grupo Niche entre el tronar de las trompetas a tres voces que invadían en tono alto todos los rincones del bar Oporto, y aquella noche del 23 de julio de 1990, día en que todos comentaban el error de Higuita cuando perdió ingenuamente el balón con Roger milla de Camerún, quien le anotó el gol que eliminaría a Colombia del mundial de Futbol, y el Patrón Escobar ordenaba todo en Medellín; y fue entonces que la música se detuvo abrupta dejando un silencio de pánico: y altanero se oyó la orden de que los hombres se iban a un lado y las mujeres al otro. Entonces, el trepidar de las pistolas que tronaron repetidas veces para acabar con la vida de los que departían allí en el bar  Oporto. Y no fue el único hecho violento sucedió este fin de semana, en el barrio Manrique un grupo de ocho ingresó a la terraza de una casa y asesinó a cinco personas; y en Enciso o la Porrovía, desde un vehículo en marcha dispararon y asesinaron a cuatro personas. Fueron en total 63 los asesinados este fin de semana por los ataques sicariales perpetrados.

“Los ricos también lloran” ordenó el Patrón Pablo,  Y EH AVE MARÍA: Lloraron y muchos. Con esta frase aun recordamos las masacres aquellas sucedidas ese fin de semana trágico sucedida en Medellín y de pronto no habíamos vuelto a oír tal sentencia de que LOS RICOS TAMBIÉN LLORAN, hasta que El ministro de Salud Jaramillo, el tolimense bogotanizado la utilizara y trajera al recuerdo aquel trágico suceso de los años noventa; y que paradójico es que tal expresión se lance en alusión a la falta de recursos para salvar el endeudado hospital de Itagüí, cerca, muy cerca a los sitios donde se dieron aquellos sangrientos sucesos, repitiendo la frase utilizada y que ordenó aquella masacre en Antioquia. 

¿Dónde está la justicia hoy en Colombia?  No solo hoy secuestran los criminales fuera del estado, sino que parece que es el mismo estado como cualquier criminal, el que tiene secuestrada la justicia. No hay Juez, no hay procurador, no hay Fiscal, no hay Cortes, no hay Comisión de acusación de la Cámara, no hay Senado, no hay militares ni policías o autoridad que a estos criminales que gobiernan les obliguen a cumplir con la constitución y las leyes. Lacónico e impotente reconozco, que se puso de moda la apología al crimen.

Para los familiares de aquellos que partieron a la eternidad, la sociedad hoy les sigue diciendo como entonces dijo aquella voz almíbar entre el tarareo de aquellas sonoras trompetas a tres voces: ¡Sueño y me parece estar despierto! Pronto debe cesar la horrible noche. 

*Ingeniero. Analista. Columnista

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